Un mundo feliz. La igualdad en el espacio doméstico.

Autor Lunes, marzo 6, 2017 0 Permalink 0

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“Saber es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es siempre más duro” Aldous Huxley

Desde la distancia que dan los años una cree que ciertos conflictos domésticos de pareja se han ido solucionando. No es así.

Hace unos meses, me sorprendió la queja de una madre, profesional independiente, empresaria, respecto al tiempo, desigual, que su pareja y ella dedicaban al espacio doméstico.

Su esposo es un ser adorable, buen padre, buen compañero, buena persona, palabras textuales de ella, que evita, por norma, participar en las tareas del hogar.

Un día tras una bronca enorme le dijo a su compañera: Respecto a mi padre y a mis abuelos, he avanzado muchísimo. No puedes quejarte. Cuido de la pequeña, cambio sus pañales, la saco a pasear, juego con ella, te ayudo en la casa y hasta hago la cena. ¿Qué más quieres?

Pasan los años y la vida sigue igual. El mismo conflicto, distinto escenario. Ellos hablan de echar una mano, aliviar. Ofrecen el verbo ayudar como quien entrega un valioso regalo.

Y en medio de esos pequeños conflictos, silenciados, la sociedad habla de conciliación. Un término que siempre se asocia al tiempo que necesitan las mujeres para cuidar a sus hijos. Qué curioso. A un hombre que triunfa en el terreno profesional nadie le pregunta cómo ha resuelto la conciliación familiar. Son cuestiones que se plantean a las mujeres, nunca a los hombres.

Cambia la estructura social, pero lo esencial no es fácil cambiarlo.

“Cuando le digo a mi marido que no colabora, piensa en sus modelos masculinos precedentes menos cuestionados; entonces te acusa de exigente y se siente incomprendido” (Espacio doméstico: el uso del tiempo).

Es cierto que hay una mayor responsabilidad y compromiso de los padres actuales. Sin embargo, la casa la gestiona, organiza y dirige la mujer. Nos guste o no en el siglo XXI las féminas siguen siendo responsables del espacio privado. A veces por elección, a veces por tradición, a veces por imposición.

Las mujeres invierten más tiempo en las tareas domésticas, mientras ellos  continúan llevando a cabo actividades que reafirman su masculinidad; arreglos caseros, trámites administrativos, etc.

Lo que más energía y tiempo consumen del trabajo doméstico, es el trabajo emocional. Preparar una comida es una tarea doméstica, pero hacerla teniendo en cuenta los gustos, la salud de la otra persona y lograr un buen ambiente en la mesa es un ejemplo de trabajo emocional.

Por otro lado no todo es blanco o negro. No somos  lobos ni corderos.

A nosotras nos cuesta mucho “delegar” cualquier parcela de responsabilidad en el varón. Incluso si les asignamos tareas, en ocasiones, vamos detrás como sargentos para comprobar que todo está hecho correctamente. Bueno, como a nosotras nos gusta.

Una palabra y un concepto nació hace unos años, bella, sorprendente  como nenúfares en un lago; corresponsabilidad. Conlleva que hombres y mujeres se responsabilicen de las tareas domésticas, del cuidado de hijas/os y personas dependientes. Es decir, puedan dedicar su tiempo tanto al trabajo remunerado como al personal y doméstico. Qué bonitas y grandes son algunas palabras, qué perfecta la teoría y qué imperfecta la práctica.

¿Cómo podemos solventar estas distancias?

Acercándonos con el mayor de los afectos. Ellos, dejando a un lado el concepto ayudar y sintiéndose parte de un todo. Nosotras, aprendiendo a delegar, siendo menos exigentes.

«Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.» Un mundo feliz. Aldoux Husley

Hay un estudio sorprendente que habla de que los hombres que comparten tareas del hogar tienen una vida sexual más satisfactoria.

 “En general, cuanto más tareas domésticas hacen los hombres, más felices están las mujeres”, “Cuando los hombres hacen más tareas en el hogar, la percepción de las mujeres sobre la equidad y la satisfacción matrimonial aumentan, y la pareja atraviesa menos conflictos”  Scott Coltrane, sociólogo de la universidad de Riverside en California.

.Joshua Coleman, psicólogo,  miembro del CCF (Council of Contemporary Families (CCF), organización sin ánimo de lucro dedicada a la investigación de las necesidades de la familia contemporánea) afirma que:

 “Las mujeres dicen sentir más atracción sexual y más afecto hacia sus maridos si participan de las tareas del hogar”

La interpretación más lógica cae por su propio peso; si se reparten los trabajos, habrá más tiempo libre para compartir, estar juntos, disfrutar. Además, el sentimiento de complicidad, compañerismo, igualdad logrará sentirnos mejor con nuestra pareja, con nosotros mismos. Lograr pequeñas utopías, un mundo, unas horas, feliz. Ahí es nada.

http://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/495326?journalCode=signs

http://www.soledadmurillo.es/articulo/espacio-domestico-el-uso-del-tiempo

 

Una mujer.
Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores.

Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en él fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquel, el único en que se es diosa.

Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado.

Una mujer es siempre la historia de muchos hombres.

Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre.

Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores.

También una mujer es la historia de su utopía.

Marcela Serrano: “Antigua vida mía” Alfaguara. 1995

 

Perder un bebé, hallar una estrella

Autor Jueves, diciembre 29, 2016 0 Permalink 0

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Hace años una mujer, me contó una historia tras la pérdida de su bebé recién nacido. Me vine abajo, derrumbada, como una casa derruida que jamás se levantará. Pasaron los días, las semanas, los meses  y un domingo mi madre, harta de verme con esa tristeza infinita dijo: Escúchame, tu hija ahora es un ángel, una estrella que siempre alumbrará tus noches. Está a tu lado, está en ti. Siempre lo estará.

Y entonces, aquella misma mañana, empecé  a mirar el cielo con otros ojos. No te imaginas la fuerza que me dieron sus palabras. Me ayudó  a reconstruirme, a restaurar el mapa de mis días y de mis noches. Todo lo que emprendía, todo lo que hacía era por ella, para que mi pequeña, mi estrella, se sintiera orgullosa de mí.

Nunca lo he contado. Me daría vergüenza. Han pasado veinte años desde aquella mañana y mi estrella sigue conmigo. La miro todas las noches. La siento cerca, como un ángel, diciéndome que no me enfade porque la pequeña se ha puesto un piercing, que confíe en su hermano y le compre una moto, o que no regañe a mi compañero por sus cositas. 

Me sorprendió escucharla. Por entonces yo no comprendía muy bien el dolor de esta madre y sin embargo ese gesto, pueril, la reanimó, la salvó. Qué curiosos somos los humanos. Lo que nos ayuda a vivir, a levantarnos, a seguir son nimiedades, infantiles creencias, o no, que nos mueven a crecer, a ser mejor.

Hoy gracias a las madres de ALCORA , mujeres que han perdido a sus hijos antes de nacer o a los pocos días, puedo entenderla, aplaudirla, admirarla.

A nosotros, los de fuera, nos cuesta aceptar que estos bebés sigan existiendo y nos preguntamos en silencio ¿Dónde habitan?  Estoy convencida de que viven en un lugar a salvo, en el corazón de sus madres, de sus hermanos, de sus padres, de sus abuelos.

Para mí estas personas son una especie de héroes silenciosos luchando contra un dolor  socialmente invisible, imposible de definir, que arrasa como un vendaval, dejándole el alma en cueros, especialmente en estas fechas, cuando todos recordamos los que siguen con nosotros, los que no están. Y es que la vida nunca es lo que soñamos.

Seres grandes a los que escucho hablar animando a otras madres, padres, abuelos. Me conmueven. Hablan de esperanza, de horizonte, de sueños. Sacan verbos como el mago que saca una paloma de un sombrero. Levantar, sonreír, caer, seguir, luchar, llorar, caminar, construir, alentar. Seres hechos de otra pasta. Cuando nombran a sus bebés sienten su nombre como una cicatriz.

Y aunque el tiempo pasa y dicen que todo lo cura (creo que no hay tiempo que cure el dolor de una perdida, quizás lo ubique, nada más), de tarde en tarde necesitan llorar.

 “Un cielo tan cargado no se despeja sin tormentas” Shakespeare

Esta entrada es  para vosotros. Para desearos  lo mejor en palabras de un poeta, en palabras de estas madres que representan a todas. Mil y un abrazos compañeras de ruta.

“Fechas difíciles, pero pensad en los que están a vuestro lado, merecen la mejor de vuestras sonrisas” (Inmaculada)

“Mucho ánimo para tod@s, especialmente para los que pasáis esta primera Navidad sin nuestros niños preciosos” (Ana)

 

 

Queda prohibido

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Pablo Neruda

Carta de una gestante hospitalizada a su bebé en Navidad.

Autor Lunes, diciembre 21, 2015 0 No tags Permalink 0

 

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Querido hijo de tan solo veintiocho semanas de gestación, hoy es navidad. Llevamos ingresados treinta y seis días; desde aquella tarde que tu bolsa de las aguas se rompió, sin saber ni cómo ni por qué. Desde entonces tú y yo andamos en reposo absoluto. Cinco semanas sin salir de la cama para nada, en esta bendita sala de maternidad.

Por estas fechas todos hablan de paz y amor. El mismo amor que  siento  cuando te mueves, cascabel de mi vida. Desde hace semanas mi vientre es una pandereta llena de color. Alegre, viva.

Ayer pasaron por aquí unos chicos y chicas cantando villancicos. Iban por todo el hospital animando a los enfermos. Con qué alegría abrió tu padre la puerta y los animó a entrar en la habitación. Comenzaste a moverte y yo, sin parar de sonreír, cante bajito también. Un chico rubio y pecoso tocaba una preciosa zambomba forrada de cintas de  colores.

Huele a castañas asadas. El turno de tarde pronto se irá. María, la enfermera, ha traído una bolsa y las están asando sobre el infernillo donde hacen el café. Me ha dejado unas  pocas en un cucurucho de papel blanco, calentitas, una maravilla.

Desde mi cama veo las cintas de doradas que han puesto en el techo del pasillo. Cuelgan estrellas de plata y unos angelitos de cartulina de vivos colores. Algún día tú y yo adornaremos nuestra casa. Seguro.

He mandado a papá a que grabe con una cámara el ambiente navideño, las luces, los adornos.  Todo. El enorme pino de  la entrada iluminado con bombillas de colores, las bandejas de mantecados que han puesto en admisión, el laborioso molino de agua del equipo de mantenimiento, el alegre mural hecho por niños ingresados que cubre una enorme pared de la tercera planta. Todo.  

¿Mamá, y cómo sabes todo esto?, te preguntaras. Me lo ha contado mi familia de aquí. Buena gente que cuidan de nosotros dos. Médicos, matronas, enfermeras, residentes, auxiliares, celadoras, limpiadoras y hasta un joven fontanero que arregló el grifo del aseo. Como las familias, nos contamos cosas. Marisa me mostró el gorrito de pastora que le cosió a su hija. Helena acaba de tejer su primera bufanda, azul. Pilar, la foto de sus nieta vestida de pastorcita  y Vicente, todo orgulloso, el vídeo de su hijo con su traje de Melchor el año pasado entregando los regalos.  Gente cercana.

Me encantan los belenes. El de la planta de digestivo, con su San José y su Virgen María hechos con botes de suero junto al niño Jesús, realizado con un frasquito de antibiótico. Todo de material reciclado, bajo un cielo blanco de algodón. El de pediatría hecho con chucherías: la estrella roja de regaliz, el pesebre de gominolas, los reyes magos con piruletas, los pastorcitos de ositos, el nacimiento con nubes rosa y azul, el portal con galletas, el río con chocolate. Una delicia. Han tenido que poner un cartel para que los niños no lo cogieran, porque todas las figuras están barnizadas. Brillantes y fuertes.

Hoy es Nochebuena y la ilusión flotaba en el aire esta mañana. En la risa contenida de Don Gregorio, el doctor que te observa en la ecografía; en la supervisora que ayer me trajo una velita blanca; en las pacientes que se van de permiso, como los soldados por navidad; en los preparativos de la cena que cuentan las auxiliares mientras me asean y cambian la cama; en la mirada chispeante de las residentes; en la colonia fresca del matrón. Todo me resulta alegre; bueno, y triste también.

Sabes, siento algo parecido a la nostalgia, como los anuncios de turrones y chimeneas y mesas adornadas.  Los abuelos viven muy lejos, los tíos con los suyos, los primos con los amigos y aquí nosotros tres en una habitación del hospital. No, hijo mío, te prometo que hoy no voy a  llorar.

Porque  la vida es bella, cielo. Tan bella como las flores que han mandado tus abuelos. La matrona y la auxiliar que esta noche trabajan, acaban de venir a felicitarnos. Llevan gorros de Papá Noel y un collar de cintas doradas. No las conozco, da igual, son gente entrañable. Un par de besos y abrazos que saben a sopa caliente. Han traído dos copas de cristal, una con champán para papá y otra con zumo para nosotros dos. 

Y a pesar de todo, pequeño tesoro, estoy inmensamente feliz. Mi corazón de mazapán brilla igual que una enorme bola roja porque has recuperado un poco de líquido amniótico. Porque la analítica sigue perfecta, sin signos de infección. Hasta la dichosa PCR, que es casi como una amiga, se mantiene bajita. A pesar del reposo absoluto en la cama, las continuas extracciones de sangre, el estreñimiento, los dolores de espalda y algunas cosas más, la vida es bella. Tú estás creciendo, vital y eso es lo que importa. El resto, algún día…

Papá y yo hemos brindado por ti, por nosotros, por la familia, por la paz del mundo, por todos. Hasta la flor de pascua parecía brindar. Un nudo en la garganta, y de nuevo los ojos parecen niebla. Y es que, desde que vivo aquí, me he vuelto muy sensible; aunque tu padre diga que soy fuerte y grande, yo me veo pequeñita. No sé, quizás sea la felicidad siempre frágil.

En el cielo brillan fuegos artificiales y pienso que la vida es un milagro, pura magia, como tú, como todos nosotros. Papá apaga la luz al escuchar mis bostezos. Cuánto lo quiero.  Deja la velita encendida junto a la ventana. Desde mi cama se ven las estrellas. Esta noche la luna parece una inmensa cuna. Y de nuevo mi vientre suena a pandereta, como todas las noches. Serán tus manos o  tus piernas o tu pequeña felicitación.  

Buenas noches, pequeño, recuerda que te quiero muchísimo. Hoy es Nochebuena y mañana, como todos los días, Dios dirá.

 

P.D. Una carta parecida a esta llegó a mis manos una madrugada. Me la mostró  Ana, una paciente que esperaba su primer hijo y que felizmente nació seis semanas más tarde.  Todo fue cierto. Hoy he pensado en ella. Mis compañeras y yo recordábamos en estos días algunas de las madres que estuvieron con nosotros en su misma situación.

Mi pequeño homenaje y más sincera felicitación para todas las madres que permanecen ingresadas en las plantas de maternidad de todos los hospitales del mundo. Para esas mujeres, valientes, fuertes, que guardan reposo absoluto con el alma en vilo, con la incertidumbre en su corazón de mazapán. Deseo que pronto tengáis a vuestros hijos en brazos. Para todas vosotras, que mostráis una lágrima o una inmensa sonrisa al escuchar el latido de vuestro bebé, sabed que en Nochebuena un ángel baja del cielo para que algunos sueños se hagan realidad.

Mis mejores deseos de  paz y dicha. Recordad que los milagros existen. Los veo todos los días. Feliz Navidad.

Para el niño o la niña  que todos llevamos dentro os dejo este precioso villancicos ( acaba de ser premiado. Enhorabuena). Cuidaros mucho.


MARÍA MADRE

La Virgen
sonríe muy bella.
¡Ya brotó el Rosal,
que bajó a la tierra
para perfumar!

La Virgen María
canta nanas ya.
Y canta a una estrella
que supo bajar
a Belén volando
como un pastor más.

Tres Reyes llegaron;
cesa de nevar.
¡La luna le ha visto,
cesa de llorar!
Su llanto de nieve
cuajó en el pinar.

Mil ángeles cantan
canción de cristal
que un Clavel nació
de un suave Rosal.

                 Gloria Fuertes.

La vida o el libro de los abrazos. Ventajas para todos.

Autor Miércoles, julio 15, 2015 0 No tags Permalink 1

Ventajas-de-los-abrazos-bebés

 

“Para que un ser humano sea realmente independiente, debe haber sido primero un bebé dependiente”. (Eduardo Punset)

Reconozcámoslo, nos encanta achuchar a nuestros bebés, comérnoslos a besos, apretarlos, acariciarlos, abrazarlos. Nos da igual los beneficios que tengan, para ellos o para nosotros. Lo que queremos es sentirlos, sentir esa sensación que te trasporta al olimpo de los dioses. El mundo privilegiado donde todo es armonía y bondad. Cuando se tienen en brazos  a un bebé u otro ser, el cielo parece más cercano.

La doctora Phyllis K. Davis refiere que “la estimulación táctil del bebé aumenta su habilidad general y su capacidad de aprendizaje”. Se sabe que los abrazos favorecen el desarrollo intelectual del pequeño gracias a la estimulación sensorial que reciben.

A nivel físico, nos encontramos con una constelación de estrellas de efectos asombrosos: regula la temperatura corporal y sus patrones respiratorios, favorecen el crecimiento y  aumento de peso, estabilizan el ritmo cardíaco, mejora los niveles de oxígeno, facilitan la digestión y producen un efecto tranquilizador.

Con un abrazo el mundo entero se arrodilla. Para un niño, recibir un abrazo es sentirse a salvo, protegido, acunarse en el orden del universo con los suyos. Un gesto tranquilizador, terapéutico, que calma al niño más inquieto e irritado.

Y es que la fuerza de un abrazo tiene un poder milagroso y no es sólo una frase. Como estos dos ejemplos:

Tras el parto de un Jamie, un bebé prematuro de 27 semanas, que daban por muerto, la madre mantuvo al pequeño al pecho para despedirse de él, acariciándole y hablándole. Tras dos horas, el bebé comenzó a respirar, abrió los ojos y agarró el dedo de su madre. ¡Un auténtico milagro!

Dos gemelas prematuras se hallaban en incubadoras independientes. Una de ella se encontraba más débil y sin esperanzas de sobrevivir. Gracias a una enfermera que tuvo la brillante idea de juntar a las dos en una misma incubadora, logró salir adelante con el abrazo que su hermana le brindó. La fotografía dio la vuelta al mundo. http://www.pepajcalero.com/historias-reales-el-abrazo-salvador/

A nivel emocional, los abrazos fortalecen la seguridad del niño, forjan su personalidad, desarrollan la empatía, estimulación sensorial al ver el mundo desde arriba, en brazos. Favorece el desarrollo de vínculos familiares, especialmente para el padre que a través de ellos experimenta esa cercanía y unión con su hijo. Le relajan, le calman, inducen al sueño y el descanso.

Resumiendo, el tacto, el abrazo es una necesidad biológica, vital.

A todo ello sumamos, el inmenso afecto y ternura que ellos nos brindan y que nosotros también entregamos. Y es que no hay nada tan lindo y entrañable como abrazarles y sentir el poder de un abrazo.

http://www.scientificamerican.com/article/infant-touch/

http://www.huffingtonpost.com/2014/03/27/health-benefits-of-huggin_n_5008616.html

El parto 

Tres días de parto y el hijo no salía:

-Tá trancado. El negrito tá trancado – dijo el hombre.

El venía de un rancho perdido en los campos.

Y el médico fue.

Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.

Después se lo contó a Gloria Galván:

La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así.

Yo temblaba, estaba sin un criterio. Y en eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas abiertas de la mujer.

El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando.

El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.

Y sin embargo, quién sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.

Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.

El libro de los abrazos. Eduardo Galeano:

 

 

 

Vulnerable. Reconociendo la fragilidad

Autor Miércoles, junio 24, 2015 0 No tags Permalink 0

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“La vida me ha enseñado una infinidad de cosas, llevo cincuenta y cuatro años en ella, lo cual no es desechable. Probablemente ya aprendí todo lo que deba aprender, el resto permanecerá intocado para mi virtual sabiduría. Soy una pecadora en muchos aspectos, realzando como el peor pecado el del desaliento, una emoción esencialmente chilena. Todas las aspiraciones a la dicha real me constituyen un tormento pues intuyo que jamás podremos realizarlas. Oscilo; a veces el mundo escapa a mi comprensión, otras, me siento capaz de abrazar toda extravagancia de sus moradores, lo que probablemente le ocurra a todos. Y uno de mis aprendizajes, adquirido con su buena cuota de incertidumbre y pesar, es que para una mujer ser independiente es algo difícil, aun al borde del cambio de siglo en que nos encontramos. Que las que buscan su autodeterminación casi siempre pagan caro por ello. Que la palabra libertad aplicada a una mujer es casi siempre una mentira. Sobrevivo ensayando de sustraerme a esa implacable realidad, volviendo la cara para no encontrármela nunca de frente. “

 Marcela Serrano
Nuestra Señora de la Soledad

 

Lo reconozco, ser madre me hizo ser consciente por primera vez, de mi fuerza y sobre todo, de mi fragilidad. Hasta entonces, mi vida trascurría en el vaivén de las certezas, de mostrar una imagen fuerte y correcta. Fue sencillo. Sin embargo, tras el parto un sentimiento de ingravidez se instaló sobre muchas de mis inamovibles creencias. Recuerdo el posparto, el puerperio y esa extraña emoción que me partía el alma en dos sintiéndome triste, desolada con mi hijo en brazos sin saber cómo ni por qué. La maternidad te trastoca y te cuestiona todas las respuestas.

Saberme imperfecta y hacer mío el lema: “Solo sé que no se nada”, llegó con mis hijos y ahí se quedó grabado en la conciencia. Afortunadamente. Una lección imponente. Adaptación y flexibilidad. Conocer las limitaciones, convivir con los aciertos y errores. A partir de entonces, acepté la fragilidad como parte esencial de lo cotidiano y, lo reconozco, me va mucho mejor.

Todos lo sabemos. Se premia y se admira la fuerza, el poderío, la seguridad. Imagen y brillo. Apariencia y Poder. A algunas personas les incomoda pedir perdón, reconocer errores. Se sienten, usando sus mismas palabras; más pequeñitos. Aceptar delante de los otros, y sobre todo, de nosotros mismos, que somos vulnerables y que erramos, no es fácil. Pero es sanador, como si de pronto tras decirlo, saliera del pecho una paloma camino del cielo. Recuerdo la primera vez que pedí perdón a mis hijos pequeños. Supuso un tremendo esfuerzo, lo reconozco, pero hizo que me sintiera mucho mejor.

No nos gusta mostrarnos frágiles. Lo sé, nos hace vulnerables y nos deja con el alma en cueros ante el mundo y sus gentes. Contamos con tantos disfraces como el atrezo de un teatro. Un repertorio de registros y alternativas que a veces nos dañan en vez de protegernos. Lo sensato, creo, es aceptar nuestra inconsistencia. Hace falta mucho valor para admitir nuestras imperfecciones. Imperfecciones, que por cierto, todo el mundo, hasta los más admirados e intocables, poseen.

En ocasiones confundimos debilidad con fragilidad. Son cosas distintas. La fragilidad convive con la fortaleza como entrañables amigos, mientras que la debilidad va unida con la dureza en el trato, como un amigo interesado.

Ser vulnerable es aceptar que podemos caer, que nos pueden dañar y sin embargo podemos  levantarnos.  Por el contrario, ser débil conlleva esperar o delegar en los otros la responsabilidad de levantarnos. Cuando los débiles ostentan el poder, pueden llegar a ser auténticos tiranos.

Brené Brown, una prestigiosa socióloga estadounidense, ha dado un giro a nuestras creencias con su defensa e investigación sobre “El poder de la vulnerabilidad”

“Estoy muy agradecida por sentirme vulnerable, porque implica que estoy viva” 

René Brown.

Aceptar nuestros miedos, derrotas, inseguridades y esas cosillas nuestras, es lo que nos hace personas, seres más fuertes. Estoy convencida de que el mundo sería mejor, más humano y compasivo, si todos admitiéramos la vulnerabilidad como parte intrínseca de nuestro ser.  Creo que es el auténtico legado que podemos dejar a nuestros hijos. Enseñarles a abrazar, como nosotros debemos hacer, la fragilidad para levantarnos una y mil veces más.

 

http://es.positivepsychologynews.com/news/steve-safigan/201201241537

http://www.ted.com/talks/brene_brown_on_vulnerability

http://brenebrown.com/

 

Incompatibles con la vida o la insensibilidad del lenguaje

Autor Miércoles, abril 15, 2015 0 Permalink 0

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“Ella es mi mundo; el nuestro es un viaje de descubrimiento “Saira Shah,

A través de una compañera me llegó la petición de un grupo de profesionales  de la sanidad y padres de niños diagnosticados de enfermedad “incompatible con la vida” que desean  que se elimine ese  término. http://www.genevaperinatalcare.com/

Declaran que el término “incompatible con la vida” no es un diagnóstico médico y no se debe utilizar cuando se describen a niños no nacidos que pueden tener una condición que limita la vida. Dicha clasificación conlleva menor atención perinatal y/o la presión social de provocar el aborto. Ellos piden que se les atienda como a cualquier embarazo y al bebé  como a cualquier recién nacido con problemas, aunque esos hijos vayan a vivir menos tiempo.

Nadie puede decir con absoluta certeza el tiempo que un bebé que ha sido diagnosticado con una enfermedad cromosómica o un defecto neural vivirá.  Los padres de estos bebés reclaman recibir el apoyo y la ayuda necesaria antes,  durante y después del nacimiento.

Mirando este  vídeo, conmovedor,  “Dear Eliot” sobre un bebé  que nació con el  Síndrome de Edwards o trisomía 18, puedo entender las demandas de estos padres.

La psiquiatra perinatal Ibone Olza con la sensibilidad que le caracteriza dice:

La primera reflexión tiene que ver con lo cruel que puede ser el lenguaje. La propia expresión “incompatible con la vida” utilizada para referirse a un bebe (detesto la palabra feto) que crece en el vientre de su madre me parece absurda y no puedo dejar de darle vueltas. ¿Cómo puede ser “incompatible con la vida” un ser que está vivo? O dicho de otra forma: incompatible ¿con qué vida? Al hacer la pregunta me viene la respuesta: incompatible con “esta” vida en “este” mundo en que vivimos o en este sistema capitalista. Es como si se les dijera a estas familias: ¿para qué tener un bebé que morirá sin llegar a la edad adulta? ¿O que apenas vivirá?, ¿para qué tener un bebé gravemente enfermo? ¿Qué sentido tiene? I. Olza

El eufemismo “incompatible con la vida” sirve a menudo para sentenciar: como es incompatible se decide terminar con esa vida. Pocas veces se permiten otras opciones como esperar a que nazca y fallezca de forma respetuosa. Y creo que si esto raramente sucede es por el miedo que como sociedad tenemos al sufrimiento (y a la incertidumbre). Mi impresión personal es que precisamente intentar evitar el sufrimiento cuando llega genera a la larga muchísimo más dolor, un dolor que encima es mudo, sordo, y mucho después imposible de identificar”. I. Olza

Los padres de estos niños hablan de experiencia dura y enriquecedora. Cuidar y amar al  pequeño que pronto se irá ha tenido un efecto positivo en sus hijos y en sus familias. Les  ha ayudado a  superar el dolor de la perdida, a la recuperación afectiva y al manejo del duelo. Un dar sin esperar, un cariño y entrega desinteresada, un esfuerzo tremendo que a ellos les ha unido y humanizado. Para ellos el valor de una vida no lo determina su duración. Aceptan a ese hijo “diferente” cambiando sus esperanzas de un hijo normal por el que les ha tocado, que también es hijo suyo, aceptándolo hasta el final, viva unas semanas, unos meses o un año. Cada vida es única.

“A veces las familias han recibido otras sentencias como “si vive, será como un vegetal”. Son expresiones imposibles de asimilar en mi opinión, porque para empezar ¿qué médico puede afirmar eso con seguridad? ¿Qué sabemos sobre la experiencia de vida de las personas o mejor dicho los bebés gravemente discapacitados? Hay tanto que ignoramos. Pero a mí me parece que el tema aquí no somos los médicos, sino la sociedad en su conjunto. Porque lo que subyace a este tema por decirlo de algún modo, igual que con el sufrimiento, es la bajísima tolerancia y respeto que como sociedad tenemos hacia la diferencia, la discapacidad, o a las distintas maneras humanas de estar en la vida y de vivirla”. Ibone Olza.

Cada vida es única, cierto, y todas las opciones deben respetarse.  Hay tantas situaciones como personas y todas necesitan ser escuchadas y atendidas. Hacer esta entrada ha supuesto un acto de introspección, una reflexión  en unas creencias que pensaba que eran inamovibles. Cuando oyes las voces de otros, todo adquiere otro color. Sensibilidad y respeto, esas podrían ser las dos palabras que resumen esta entrada.

https://iboneolza.wordpress.com/2012/04/12/incompatibles-con-la-vida/

También os  dejo fragmentos de un libro “Cocina a prueba de ratones” de la escritora  Saira Shah y la sinopsis que aparece en la contraportada.

Dejarlo todo y marcharse a vivir al sur de Francia es el sueño de muchos londinenses, y Anna y Tobias parecen cumplir los requisitos. Ella es chef, y él, aspirante a compositor. Esperan su primer hijo y confían en poder ganarse la vida en un clima soleado y lejos del estrés de la gran ciudad. Pero al poco de nacer Freya, los médicos descubren que la pequeña padece graves trastornos cerebrales. Pese al impacto de esta noticia, o tal vez a causa de ella, Anna y Tobias deciden llevar a cabo su plan y se compran una vieja granja en el Languedoc. Allí no sólo deberán aprender a cuidar de su hija sino también a afrontar el sinfín de complicaciones que surgen al instalarse en otro país, en una casa inhabitable de una remota zona rural. Tobias se refugia en la composición y Anna valora la idea de montar una escuela de cocina, si algún día consigue librarse del asedio permanente de los ratones. La estabilidad de la pareja se verá sometida a una gran tensión, mitigada por la presencia de un puñado de excéntricos lugareños: Julien, un espíritu libre que vive en una cabaña de madera; Ludovic, un granjero del lugar que les habla de los tiempos de la Resistencia; Yvonne, la joven dueña del café del pueblo, que prepara unos embutidos de ensueño; y Kerim, angelical y misterioso, que los ayuda a reparar la casa sin pedir nada a cambio.

Una cocina a prueba de ratones es una novela deliciosa y emocionante, a ratos dramática y a ratos divertida, teñida siempre de un tono mordaz. Los desafíos de la maternidad y de la vida en pareja, la fuerza de la amistad, las delicias de la gastronomía y el encanto del entorno rural son algunos de los ingredientes que acompañan al tema central: lo que los médicos no les dijeron a Anna y Tobias sobre su hija los sorprenderá y llenará de alegría y esperanza

“Por un lado tu instinto maternal tira de ti hacia Freya, y por el otro lado, tu instinto de supervivencia te aleja de ella.” 

“Solo sigo adelante porque estoy demasiado cansada para encontrar otra solución”

“Anna, los dos andamos dando palos de ciego en la oscuridad, tratando de encajar lo de Freya a nuestra manera. Sé que estoy… poco accesible… pero necesito estarlo. Necesito encontrar laguna vía de escape, aunque sólo sea en mi cabeza. Estoy tan asustado… Tengo miedo todo el tiempo”

 “Tengo la sensación de que no es un bebé de verdad. Le hago arrumacos, me meto de lleno en el papel, pero en el fondo me siento una impostora. Como si no fuera una madre real y todos estuvieran permitiéndome simplemente embarcarme en una extraña quimera para colmar mis deseos. Como si todo el mundo aparte de mí pudiera ver que Freya es… una fantasía, alguna clase de juguete”

Una cocina a prueba de ratones Saira Shah

 

 

 

 

 

Encuesta sobre muerte intrauterina.

Autor Viernes, febrero 27, 2015 0 No tags Permalink 0

 

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Desde la asociación Umamanita http://www.umamanita.es/ (apoyo al duelo perinatal) me llega  una encuesta para opinar sobre  los cuidados y atención prestada y recibida en casos de muerte intrauterina.

Esta encuesta parte de http://www.stillbirthalliance.org/  Un grupo de organizaciones y particulares que trabajan en la atención, prevención y mejora del duelo por muerte fetal en todo el mundo. Pueden rellenarse en castellano, además de otros seis idiomas y se aceptaran encuestas hasta principios de Marzo.

Os dejo también un enlace al periódico “El Mundo” donde habla de este proyecto. http://www.elmundo.es/salud/2015/02/18/54e2431dca4741126b8b4579.html

Lleva muy poco tiempo hacerla y con nuestra pequeña colaboración podemos ayudar en la investigación y cuidados de estos procesos que lamentablemente, no podemos evitar pero si al menos paliar.

Encuesta para profesionales (Médicos, enfermeras, matronas, psicólogos y personal sanitario)

http://materresearch.checkboxonline.com/stillbirth-multilanguage-care-providers.survey

 

Encuesta madres y padres:

http://materresearch.checkboxonline.com/stillbirth-multilanguage-parents.survey

 

Encuesta miembros de la sociedad en general:

http://materresearch.checkboxonline.com/stillbirth-multilanguage-community-members.survey

Tu voz, esencial para tu hijo en su etapa prenatal

Autor Martes, enero 27, 2015 0 No tags Permalink 0

 

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Es asombroso saber que incluso antes de que naciéramos, podíamos distinguir con toda claridad la voz de nuestra madre. Hoy sabemos que las experiencias auditivas comienzan antes del nacimiento. Allí, intraútero, aprendemos  las primeras lecciones del lenguaje. Cierto. El latido del corazón de la madre es el primer metrónomo para un bebé.

Está demostrado que la experiencia auditiva prenatal juega un papel crítico en el desarrollo del lenguaje. Las principales características de la música: el tono, el timbre, la intensidad y el ritmo se encuentran en el lenguaje oral. Esa música tan particular prepara su oído y el niño la escucha, la integra, la aprende y vocaliza.

Algunos estudios  revelan que las preferencias musicales de los humanos se asemejan a la regularidad y ritmo del latido cardiaco. Se encuentra documentado que  la entonación del llanto del recién nacido imita las curvas de entonación de su lengua materna. Investigadores de la Universidad de Wurzburgo analizaron los llantos de 60 bebés sanos nacidos en familias que hablaban francés y alemán. Descubrieron que los pequeños franceses lloraban con una “entonación creciente”, mientras que los alemanes tenían una “entonación decreciente”.

Esto nos lleva a pensar que nuestra voz, nuestras palabras, nuestra lengua, llega con toda precisión a nuestros hijos antes de nacer. Asombroso, realmente asombroso. ¡Cuántas cosas desconocemos del fascinante mundo intrauterino!

Elección del sexo de los hijos en la antigüedad y otras curiosidades

Autor Martes, enero 20, 2015 2 No tags Permalink 0

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La elección del sexo de los hijos, un tema curioso. Los antiguos griegos creían que las niñas eran engendradas a partir del esperma del testículo izquierdo y para que el futuro vástago fuera un niño, durante el coito se ataban fuertemente  dicho testículo  para impedir que un espermatozoide hembra saliera de allí. Y es que el ingenio humano no tiene límites.

Los nobles franceses llegaron a desarrollar esta práctica griega hasta el punto de cortarse el testículo izquierdo en su intento de obtener un heredero. Lo asombroso es que estas curiosas practicas se encuentran recogidas en el Corpus hippocraticum  redactado entre los siglos V y IV a.C., y  que sugiere atar el testículo derecho para engendrar una niña o el izquierdo para engendrar un niño.

Unos siglos después aún seguimos con nuestras  manías y supersticiones para elegir el sexo de nuestros hijos. Desde hacer el amor en luna llena, colocar la cabeza de la futura madre  en dirección norte o hacerlo en días pares, todo vale para jugar a ser dioses. Claro que si comparamos sus prácticas con los gestos actuales, nuestros tímidos actos  parecen simples juegos  infantiles.  Si no, ya me diríais la cara que pondrían nuestros hombres si tuvieran que elegir el sexo de los hijos mediante prácticas tan dolorosas como atarse los testículos.

Feliz año 2015. Mis mejores deseos para todos vosotros

Autor Martes, diciembre 30, 2014 4 No tags Permalink 0
Feliz-año-2015

Mis mejores deseos para el año 2015

 

 

“Cuanto más listo es un hombre más necesita que Dios le proteja para no creer que lo sabe todo”  G. Weeb, nativo norteamericano

Es tiempo de despedir el 2014, tiempo de pensar en lo venidero, en los proyectos inacabados, en las listas de todo lo pendiente, en los deseos por realizar, en la etapa recién llegada, en el nuevo rol, como  madre,  abuela, esposa, padre,  profesional. Tiempo de hacer balance y ser buena con una misma. Y aunque no hayamos hecho ni la mitad de lo que planeamos, hablo por mí, ahí están  de nuevo envueltos en esperanza y purpurina todos esos proyectos por cumplir. Igual que un niño espera en la noche de Reyes, sus regalos.

¿Cómo decir adiós al año que pronto será pasado?