Fases del parto. Sentido y Sensibilidad

Autor Lunes, abril 10, 2017 0 No tags Permalink 0

Fases-del-parto

“Las personas cambian tanto que siempre hay algo nuevo que descubrir en ellas”  Jane Austen

Empecemos por afirmar que hay tantos tipos de partos como mujeres que dan a luz y sin embargo  todas comparten unas características en común.  Hoy voy hablar de ello, de partos naturales sin epidural.

Por regla general se suele hablar de tres fases hasta la salida del bebé: pródromos o fase latente, dilatación y expulsivo. Cierto, pero yo añadiría una cuarta, entre la dilatación y el expulsivo; fase de transición.

A lo largo de los años he visto que un parto se asemeja a una historia, con su inicio, su nudo y su desenlace. Aunque realmente, yo las compararía con las fases de la vida.

Observé y registré muchas de estas observaciones,  que aparecen abajo, cuando trabajé en mi novela, El parto de Clara.

Ahí tenemos la niñez, ingenua, feliz, ilusionada queriendo ser mayor, igual que la fase prodrómica (0 a 3-4 cm) con su inocente seguridad, su explosión repentina de energía, su expresividad.

Después encontramos la adolescencia, rebelde, inconformista como la etapa  de dilatación (4 a 7 cm) y su incipiente  ansiedad.  Ella se muestra más callada, reservada, introvertida, desconcertada.

La fase de transición (desde los 7-8  cm hasta 10 e inicio del descenso de la cabeza) con su búsqueda de apoyo y su desinhibida conducta se parece mucho a la juventud.  En esta etapa es donde ella se siente más fuerte y valiente. Es el momento más difícil e inestable y el de menor duración.

Después, como la vida misma, aparece una etapa de desaceleración. Aquí la mujer puede quedarse dormida o en estado de quietud. Puede durar entre 10 y 20 minutos.

Y llegamos a la madurez donde, por regla general, sabemos lo que queremos hacer, aunque a veces luchemos contra ello, igual que el periodo expulsivo. Aquí la mujer se siente útil, puede ayudar, quiere y necesita empujar. Por fin conocerá a su hijo.

En resumen, un vaivén emocional de sentimientos, pensamientos y actos inigualables. Jamás vivirá una experiencia similar en la que en tan breve espacio de tiempo, horas, pase por esa montaña rusa tan especial.

“La sabiduría es mejor que el ingenio y, a la larga, sin duda, tendrá la risa de su lado” Jane Austen

FASE LATENTE (1-4 CM)    
Conductas observables Dinámica uterina Cambios psicológicos
– Explosión repentina de energía 24-48 h. antes

– Pérdida de peso, entre 0,5 y 1,5 kg. debido a un cambio de electrolitos

– Diarrea, indigestión, náuseas, vómitos antes del comienzo

– Comunicativa y  receptiva al ambiente

– Concentrada en sus cuidadores

– Las contracciones duran entre 30-40” y se producen cada 5-10´

– Comienzan en la zona baja de la espalda

– Se irradian hacia los lados del abdomen

– El dolor no se alivia al caminar e incluso se intensifica al andar

– Se produce un acortamiento gradual de los intervalos

 

– Se muestra entusiasmada, habladora, sonriente,    con ganas de conversar

– Puede estar relajada, excitada o ansiosa

– Manifiesta felicidad y ganas de que el parto avance.

– Muestra necesidad de independencia al hacerse cargo de su propias necesidades corporales

– Busca información

 

FASE ACTIVA (4-7 CM)    
Conductas   observables Características  Cambios psicológicos
– Aumento de la fatiga, cansancio

– Pueden aparecer signos de hiperventilación (hormigueos, adormecimiento de labios, dedos, mareos, fotopsias y espasmo capro-pedal)

– Busca el contacto físico de su acompañante

– Busca el contacto visual

– Puede producir sonidos guturales y suspiros

– Dolor en la zona abdominal inferior, región lumbar inferior y sacro superior

– Contracciones cada 4´ y con una duración de 40 a 60”

– Aumento de la duración del acmé de la contracción

– Aumento de la ansiedad

– Miedo a perder el control

-Utilización de diversos mecanismos de afronta-miento

– Expresa miedo al abandono

– Se hace más dependiente porque es menos capaz de satisfacer sus necesidades

– Se vuelve más callada y reservada

– Desea privacidad, silencio, calor, intimidad, oscuridad

 

FASE DE TRANSICIÓN (8-10 CM)    
Conductas  observables Dinámica uterina  Cambios  psicológicos
– Perlas de sudor en el labio superior o en la frente

– Hipo, eructos, náuseas, vómitos

– Temblores o calambres incontrolables en las piernas

– Hiperventilación

– Pies fríos

– Ligera somnolencia entre contracciones

– El acompañante o pareja se impresionan de su conducta y se sienten intimidados

 

– Aumento de la secreción sanguinolenta u salida del opérculo

– Incremento de la presión rectal y necesidad de defecar

– Aumento en la fuerza e intensidad de las con-tracciones

– Las contracciones se producen cada 2-3’ con una duración de 70 a 90”

 

– Se muestra inquieta, irritable, cambia con frecuencia de posición

– Teme quedarse sola,  reclama acompañamiento continuo

– Retraimiento, introspección, cansancio

– Miedo a partirse en dos por la fuerza de las con-tracciones

– Disminución de la percepción de autoeficacia

– Desinhibición

– Puede manifestar conductas irracionales

– Ansiedad

– Rehúye el contacto físico, no quiere hablar

– Extiende la mano y agarra a la persona de apoyo

– Aumento de la sensibilidad al contacto físico

– Dificultad para comprender las instrucciones

– Sensación de desconcierto, frustración y enfado ante las contracciones

– Pide medicación

– Manifiesta ansiedad  a través del  contacto ocular

 

FASE DE EXPULSIVO (Dilatación completa hasta salida del bebé)    
Conductas observables Dinámica uterina Cambios psicológicos
– Su voz se hace más profunda

– El quejido adopta una cualidad más gutural

– Contrae los músculos, resistiéndose a empujar

 

– Contracciones cada 2 o 5´ de 60”

– Fuerte presión y deseos de empujar

– Dolor agudo de intensidad creciente

– Sensación de quemazón cuando el periné se dilata

 

– Pueden sentir pánico, impotencia y sensación de estar fuera de control

– Cierta seguridad y confianza al poder tener una conducta activa.

-Hostilidad manifiesta hacia los acompañantes y/o sensaciones que experimenta.

– Luchan asustadas contra las contracciones

– Sienten que se están desgarrando

-Deseos de ayudar

 

 

 

 

 

 

¿Cómo controlo el miedo al parto?

Autor Lunes, diciembre 5, 2016 0 Permalink 0

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El que teme sufrir ya sufre el temor.Proverbio chino

Controlar el miedo al parto. Esa fue la pregunta que me hizo una joven terriblemente asustada a la que acababan de ingresar por pródromos (fase previa al comienzo del parto)

Me senté junto a ella y le pregunté que me relatara sus miedos. Comenzó por el rosario de historias que le habían contado sobre el mismo, a cual más dramática. Y siguió por todos esos miedos ancestrales que todas las mujeres llevamos dentro y algunos más. Temor al dolor, a que el bebé sufra, a perder el control, a que me tengan que hacer una cesárea, al personal que me toque, a los pinchazos, a que sea muy largo, a alguna complicación, a que me dejen sola, a que no sepa empujar, a que me tengan que cortar, a que no me comporte bien.

Uno a uno fui desmontando todos esos sustos que llevaba dentro, pareció calmarse.  Más tarde la vi paseando por el pasillo del brazo de su pareja. Sonreía. Se encontraba más tranquila.

No creo que haya otro momento en la vida de una mujer en la que experimente tal variedad de miedos. Es un desasosiego que entra con las primeras contracciones y la acompaña hasta el final.

Nunca tengas miedo del día que no has visto.Proverbio inglés

Desde el punto de vista biológico se sabe que es un mecanismo de supervivencia que permite a la persona responder ante situaciones adversas e inesperadas. Forma parte de la cultura y del entorno social. Es algo aprendido que en parte, se puede desaprender.

Por regla general, aquello que desconocemos es lo que más miedo nos da. Es la emoción más difícil de manejar  y sin embargo es la más común. La conocemos bien, aprendimos a caminar con ella. El miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento. Es normal sentir ansiedad o temor ante el momento más relevante de tu vida. Todas lo hemos sentido. Lo esencial es no dejarnos dominar por él.

Hace más de dos mil años, Tito Livio, un historiador romano decía; El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son”. Desde que el mundo es mundo, el miedo ha sido nuestro inevitable compañero.

Voy a daros algunas sugerencias, que en algunos momentos me han sido útiles.

  • Imagina lo mejor que podría suceder y como te sentirías al experimentarlo
  • Ponle nombre a tu miedo, habla con él, utiliza el sentido del humor
  • Sonríe, es imposible reír y estar asustada
  • No imagines nada del futuro imperfecto. Vive el momento presente. Es lo único real.
  • Infórmate, pregunta a personas optimistas que hayan sido madres
  • Haz ejercicios de relajación, respiraciones que te calmen.
  • Cambia de escenario, de actividad, ocupa tu mente en algo concreto.
  • Reconoce tu suerte, siéntete afortunada de tener un hijo. Confía que todo irá bien. Hay muchas, muchísimas mujeres que dan a luz diariamente y les va fenomenal
  • Deja de tener miedo por lo que podría ir mal y concéntrate en lo que puede ir bien.

En resumen, relájate y vive el momento. Piensa solo en aquello que quieres vivir, nada más y nada menos.

 

Preliminar del miedo

Por sobre las terrazas alunadas

donde se aman cautelosamente los gatos

y los brillos esquivan las chimeneas

creo que nadie sabe lo que yo sé esta noche

algo aprendido a pedacitos y a pulsaciones

y que integra mi pánico tradicional modesto

 

 

¿Cómo desmenuzar plácidamente el miedo

comprender por fin que no es una excusa

sino un escalofrío parecido al disfrute

sólo que amarguísimo y si atenuantes?

Mario Benedetti

 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12051188

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10776242

http://www.scielo.org.co/pdf/rlps/v39n1/v39n1a06.pdf

El parto en la pantalla. Una escalera al revés.

Autor Viernes, julio 8, 2016 0 Permalink 0

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“Las palabras nunca alcanzan  cuando lo que hay que decir desborda el alma” Julio Cortázar

Dicen que la ficción imita la vida. Quizás.  En temas de parto no sé si considerarlo una burda imitación o un tierno desacierto. Puede que solo sea ingenuidad, la que lleva a escritores y guionistas a colorear la realidad para adaptarla a las luces cinematográficas.  Algo así como subir una escalera al revés.

El cine y  la televisión son un juego de luces y sombras  que con frecuencia nos pintan una realidad superficial, banal. Los partos en la pantalla aparecen como una pantomima o un asunto excesivamente dramático. Irreal. Y es que la normalidad no tiene ningún valor televisivo. El drama sube la audiencia. Y en el tema de maternidad, o lo colorean de comedia o de auténtica tragedia. No hay términos medios. Una imitación de la realidad tan edulcorada que difícilmente puede ser creíble y que al final consigue el efecto contrario, un entretenimiento deformado y sesgado.

Ina May Gaskin (2003) afirmaba, “las exigencias de la televisión comercial y el cine han dado lugar a la propagación de muchos mitos y conceptos erróneos acerca de parto y el nacimiento… Las mujeres y las niñas criadas con este tipo de información, sin un conocimiento preciso, aprenden a  equiparar el dolor del parto con el peligro. El dolor se presenta como si pudiera ser fatal “

El parto en la pantalla. Una exageración basada en hechos reales. Una escena sintetizada con cientos de realidades. Lo que podía ser un momento conmovedor, intenso y agradable el celuloide lo convierte en una parodia o un drama.

Hace un par de semanas, Ana, una gestante de 38 semanas, no terminaba de creer que no estuviera de parto. Recuerdo que tras ponerle el monitor y explicarle la situación, me dijo que se sentía fatal. Recordaba escenas de partos en tv y además del miedo que sentía, se veía  confusa, desorientada, perdida.

No lo entiendo. He venido cuando he sentido las primeras contracciones. Estábamos paseando   cuando de pronto he notado la tensión en el vientre. Una dureza y una molestia que me bajaba por los muslos, como un calambre. Muy fuerte. Tuve que detenerme. Cogimos el coche y al llegar  aquí  me dicen que tengo el cuello cerrado. ¡Cerrado!  De verdad no lo comprendo. El otro día en una película, ella empezaba con contracciones, como yo,  en un centro comercial y casi no llegan al hospital. ¿Y ahora qué? La ginecóloga me ha dicho que pase la noche aquí y mañana si sigo igual, a casa. Esperar. ¿Esperar a qué? Qué torpe me siento. Qué torpe.

¿Qué diferencias hay entre un parto televisivo y uno real?

  • En la pantalla el parto se desencadena de forma brusca, repentina. Aparece una contracción que hace las veces de campana y anuncia que el bebé va a llegar ¡ya! En la vida real, las contracciones vienen y van como salvas, agrupadas. Aparecen y desaparecen con facilidad. Desde la primera contracción prodrómica o de preparación hasta que se desencadene el parto, pueden pasar días o semanas.
  • La gestante rompe bolsa, generalmente en un sitio público, lleno de gente y todo se pone en marcha como si de un incendio se tratara. Nervios, prisas, urgencias, sensación de gravedad inminente porque el bebé puede salir en cualquier momento. La mayoría de veces desde que se rompe aguas hasta que comienza el parto, suelen pasar horas, bastantes horas.
  • El momento del parto; el expulsivo, los pujos, la salida del bebé; se reviste de un dramatismo exagerado. Gritos, insultos, conductas agresivas, desmayos y un sinfín de teatralidad. A todo ello, suelen añadirse casos dramáticos, desafortunados, que por suerte, se dan con escasa frecuencia.  El expulsivo es un momento duro, intenso, agotador, hermoso, liberador. Colorear ese momento de drama y desesperación es desorbitar el instante.

Un estudio realizado por la profesora Sarah Clemente sobre la distorsión del nacimiento en la televisión británica en 1993, mostró que  la mayoría de partos fueron retratados como un proceso rápido e impredecible, inesperado. De los 92 nacimientos emitidos, cuatro bebés y una madre murieron y otros cinco bebés y cuatro madres sufrieron complicaciones que amenazaban la vida. Como veis, bastante efectista, televisivamente hablando.

Todo esto sucede en series de tv y películas en las que aparece un parto. Por suerte, cuando la película trata de la maternidad, entonces sí se produce un fiel reflejo de lo que puede ser el hecho materno.

Comparto con vosotros un par de artículos geniales  sobre embarazo y parto en el cine,  publicado en la revista “Pediatría Atención Primaria.   En él, el neonatólogo Javier González de Dios, uno de los autores, afirma que sería bueno prescribir determinadas  películas.

  • No llores mujer (Christy Turlington, 2010);
  • Nacer-Diario de maternidad (Jorge Caballero, 2012);
  • Néixer (Ana Victoria Pérez, 2012)
  • Un feliz acontecimiento (Rémi Bezançon, 2011).

Son grandes películas que nos hacen pensar y tomar concienciar sobre lo que de verdad importa; los conflictos del embarazo, el tema  del parto, las dificultades del parto respetado y el problema de la maternidad como reto, como experiencia trasformadora de la mujer, de la pareja, de la familia.

A Ana, la gestante de la que os hablé, le dieron el alta al día siguiente. Hizo tres visitas más al hospital antes de que ingresara de parto. Un parto rápido, precioso y nada dramático. Por suerte, la realidad  suele ser más bondadosa y plena que  la ficción. Cuidaros.

 

Instrucciones para subir una escalera al revés

Julio Cortázar

En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior. Vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que, si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio, bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín, salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la Turca, estalle en los álamos del cementerio y, con un poco de suerte, llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. ¿Y el cielo? ¿Y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás. Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse. Hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.

Plan de parto y nacimiento. Las palabras andantes

Autor Miércoles, junio 1, 2016 0 No tags Permalink 0

 

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”  Eduardo Galeano.

Plan de parto, término acuñado por Sheila Kitzinger  en 1980 en Estados Unidos, un término que los países anglosajones utilizaron para exigir un parto lo menos medicalizado posible.

Mucho ha llovido desde entonces y ahí vamos. A trompicones, pasito a paso. Como Penélope, tejiendo y destejiendo lo acordado.

El objetivo del mismo era facilitar un ambiente de confianza entre el equipo sanitario y la gestante. Como siempre ¡Qué lejos caminan la teoría de la práctica! ¿Por qué digo esto? En la mayoría de casos, se consigue el efecto contrario; despertar la hostilidad de ginecólogos y matronas que no aceptan que  “alguien” les diga lo que deben hacer, o en este caso, lo que no deben hacer.

Después de todo, lo que refleja este documento son las practicas respaldadas por la evidencia científica, como son: inicio espontaneo, elección de la postura en la dilatación y en el parto,  no recibir intervenciones sistematizadas,  posibilitar la ingesta de líquidos, contar con apoyo emocional y físico, facilitar una postura adecuada en el parto y no separar al recién nacido de su madre.

Además de la reticencia de los profesionales aparecen otras dificultades. Y es que a veces lo que deseamos no puede ser.

Es como la vida misma. Planeamos tantas cosas que luego no salen. Y de pronto debemos improvisar, arreglar las expectativas rotas, coser las ilusiones descosidas por esa realidad que nunca controlamos y que creemos, con nuestra bendita ingenuidad, que podemos hacerlo.

He visto planes cargados de sueños, tan irreales como tiernos. Mujeres que junto a poder levantarse,  añaden entre paréntesis, como una tímida súplica, la palabra epidural.

Hay un momento  en el que las mujeres me muestran  sus planes de parto, orgullosas, desafiantes y sé con toda certeza que no podrán llevarlos a cabo.  Son embarazadas que aún andan por  la fase prodrómica ( No ha empezado el parto, apenas llegan a los 2cm de dilatación) y ya se encuentras doloridas, cansadas, tibiamente desesperadas.

Lo curioso, lo triste, es esa información deformada,  esas palabras andantes mal explicadas, mal comprendidas.   Les pregunto quién les ha ayudado a rellenar, completar  su plan de parto  y, volvemos a lo de siempre; personal no cualificado.

Y es que la dichosa administración,  ignora  que el vínculo más directo con las mujeres se establece en atención primaria, lugar donde la mujer y su pareja, deberían recibir toda la información necesaria. Difícil.  Ellos se desentienden de los más débiles,  los más vulnerables y creen que cualquier profesional está preparado.  Esta  tierra del sur junto al mar, brilla por su ausencia de matronas en sus centros de salud. Pobres, así les va a muchas  madres.

 “Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa” Eduardo Galeano

¿Qué dice la evidencia de los planes de parto?

Al parecer  correlaciona positivamente aportar un plan de  nacimiento con el aumento del contacto piel con piel.  Será  porque  conllevan más partos eutócicos (partos normales, sin el uso de instrumental)  al no utilizar la anestesia epidural  y, no necesitar  separar al bebé nada más nacer para que lo valore el pediatra.

Un estudio realizado en el hospital clínico universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia en 2011-2012, encontraron un porcentaje del 2,6% de mujeres que habían presentado un plan de parto y nacimiento.  Algo es algo. Incluso el camino más largo, comienza con un primer paso.

También hay que tener en cuenta sus pequeños inconvenientes.  No todo es de color rosa. Cuando una mujer se siente segura al realizar un plan de parto, aumenta su confianza. Confianza que puede venirse  abajo, como un castillo de naipes,  si no se cumplen sus expectativas, pudiendo ocasionar una pérdida de autoestima o una indefensión aprendida.

Recuerdo  a una asombrosa mujer, botando sobre su pelota, escuchando música en su mp3 y repitiéndose consignas; venga valiente! Tu puedes!! Adelante.  Tuvo una preciosa niña de casi cuatro kilos. Habrán pasado seis años desde entonces y la recuerdo con mucho cariño. Estés donde estés, N. te felicito de nuevo.

Aquí os dejo varios enlaces que seguro os serán de utilidad. Cuidaros.

http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0104-11692015000300520&script=sci_arttext&tlng=es

http://www.federacion-matronas.org/revista/matronas-profesion/sumarios/i/14426/173/el-plan-de-parto-a-debate-que-sabemos-de-el

http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/planPartoNacimiento.pdf

 

Las palabras andantes.
Escrito en un muro de Montevideo: Nada en vano. Todo en vino.
También en Montevideo: Las vírgenes tienen muchas navidades, pero ninguna nochebuena.
En Buenos Aires: Tengo ambre, ya me comí la h.
También en Buenos Aires: ¡Resucitaremos aunque nos cueste la vida!
En Quito: Cuando teníamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas.
En México: Salario mínimo para el presidente, para que vea lo que se siente.
En Lima: No queremos sobrevivir. Queremos vivir.
En La Habana: Todo se puede bailar.
En Río de Janeiro: Quien tiene miedo de vivir, no nace.  

Eduardo Galeano

Parto orgásmico, la vida desnuda.

Autor Miércoles, marzo 2, 2016 0 No tags Permalink 0
Parto-orgásmico

Jaime Gonzalez

“Las palabras deben ser como cristales transparentes y puros que permitan contemplar el mundo a través de ellas”. Rosa Montero

El tiempo pasa, los años corren y aún estoy por escuchar a una mujer hablar de su parto orgásmico. Y mira que he atendido partos, escuchado a madres contar su experiencia y en ningún momento, jamás, he escuchado hablar del parto como un instante placentero, como un momento orgásmico.

Me imagino que esto es como las brujas, las meigas y el dicho que dice: Yo no creo en las meigas, pero haberlas, las hay. Algo así debe ser. Aunque a lo largo de mi labor profesional, más de veinte años, no encontrado ningún caso.

Años atrás, con la aparición del documental orgasmic birth, recuerdo haber preguntado a las madres que habían tenido varios hijos sobre su experiencia placentera en el parto. Algunas de ellas me miraron como quien mira a un extraterrestre, otras me pidieron que repitiera la pregunta y una de ellas, me contestó que con estas cosas no se debería bromear y ser un poco serio, responsable. Sin comentarios.

Debemos ser respetuosos con las palabras utilizadas. Nos confunden y nos hacen sentirnos mal, extrañas, raras. Nada más lejos de la realidad. Parir es un acto sagrado, una especie de batalla física, psicológica en la que el tiempo parece detenido en olas de esfuerzo, ilusión, anhelo y dolor, sí, dolor.  Es la vida desnuda. Poner como enunciado la frase; parto orgásmico o parto respetado o parto natural me parece todo un disparate.

“Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra detiene su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo de purpurina.”

Rosa Montero

Vayamos por partes. ¿Qué dicen los teóricos?

“El parto orgásmico se produce porque el propio movimiento del útero es en sí mismo productor de placer, siempre que los músculos funcionen acompasadamente, según el proceso sexual normal; que es lo que sucede cuando el parto se produce de forma natural y se activa según la forma establecida filogenéticamente, por el sistema sexual de la mujer. “   Frédérick Leboyer

Lo siento pero no estoy de acuerdo. He asistido muchísimos partos espontáneos, eutócicos, absolutamente naturales  y,  la sensación dolorosa sigue estando presente, por mucho respeto al entorno adecuado,  a  la fisiología normal y al desarrollo natural del parto.

“Para aclarar nacimiento-orgásmico no significa necesariamente que experimenta el orgasmo, sino que NACIMIENTO conectado con su cuerpo y su bebé con sentimientos de éxtasis y abandono, con el apoyo de la fisiología normal. Cuando las mujeres no tienen esta experiencia, por lo general es debido a factores y / o intervenciones ambientales que perturban el proceso, el nacimiento orgásmico no es un estándar de rendimiento, pero es derecho de nacimiento de cada mujer!

Elizabeth Davis( co-directora del National Midwifery Institute)

Es muy distinto sentirse conectado con tu hijo y tu cuerpo, sentir un gozo emocional que experimentar un orgasmo. La noche y el día. El norte y el sur.

Sheila Kitzinger, famosa antropóloga y autora de manuales sobre maternidad, habló durante décadas acerca  de las bondades del nacimiento orgásmico. Hoy afirma que sería un error sostener la idea del orgasmo en el parto como un nuevo estándar de calidad en el mismo. “El orgasmo es un efecto secundario no es el objetivo. No queremos que las madres y/o matronas sientan que han fallado si la mujer no tiene un orgasmo.”

Si es cierto que el parto y la excitación sexual comparten ciertas características. Los dos polos opuestos con similitudes. El dolor y el placer. El gozo y el tormento.

Aquí os dejo una fotografía de un cuadro comparativo entre las distintas fases del parto y el acto sexual. Pertenece a un monográfico de la Revista Integral, año 1982: Embarazo y Nacimiento gozoso. De esta forma es más fácil entender cómo se puede confundir dolor y placer. Igual que a veces confundimos la teoría con la práctica.

 

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http://orgasmicbirth.com/about/what-is-orgasmic-birth/

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2009/mar/18/orgasmic-birth-climax-labour

https://www.questia.com/library/journal/1P3-1390331261/interrelationships-between-sexual-responsiveness

 

“Siempre me ha fascinado ( y a veces espantado) la oscura relación que mantenemos con nuestro propio cuerpo. Es un trato turbio y sin palabras, a menudo crispado, siempre lleno de enigmas. Hay personas que se miman y se aprecian, que saben reconocerse en los espejos, y hay otras, en cambio que cada vez que se asoman al azogue creen contemplar al enemigo.

No hay paisaje en la Tierra más variado que el del interior de las personas. Como dice la conocida frase, hay otros mundos pero están en éste: galaxias infinitas de sueños, de sentimientos y de miedos que giran lentamente en la oscuridad de nuestros cráneos. Yo imagino la ecuación de lo que soy como un chisporroteo, un fuego fatuo de emociones y deseos, un relámpago eléctrico que enciende y recorre mi cerebro. Ese latido que los creyentes llaman alma. Y a cada cual se le agitan las neuronas de manera distinta.”

“La vida desnuda” Rosa Montero

Gritos en el parto. El primer grito, película documental.

Autor Miércoles, diciembre 9, 2015 1 No tags Permalink 0

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“Y el primer grito me ensordeció. Nunca hubiera creído que mi voz pudiera ser tan alta y durar tanto. Y que todo aquel sufrir se me saliese en gritos por la boca y en criatura por abajo”

 “La plaza del Diamante”  Mercé Rodoreda

 

Ella había gritado todo lo que tenía que gritar y más. Hasta las paredes retumbaban con sus chillidos, con ese tono salvaje  y ostentoso que exhibía en cada contracción. Una hora antes yo charlaba junto a ella. Hablábamos de hijos, colegios y comidas de España.  Modulaba su dolor con susurros bajando la voz. Con cierta serenidad. Hasta que comenzó a gritar y gritar. Yo estaba en otra habitación y salí corriendo. Algo debió suceder. ¿Qué había cambiado? Me bastó abrir la puerta de la habitación para comprender.  ¡Su hombre había llegado! El esposo, amo, señor y compañero se encontraba allí de pie junto a ella con el rostro mudo y descompuesto. Mirando a esa mujer menuda, me pregunté  ¿Cómo puede salir un grito tan enorme de un cuerpo tan pequeño?

 

Escribí este texto hace años, a raíz del parto de una mujer musulmana. Estaba sola.  Su marido había ido a dejar los niños con algún familiar. Era su tercer hijo y el primero que iba a nacer en España. Manejaba el dolor con serena resignación paseando arriba y abajo por la habitación. A veces apoyaba la frente en la pared y esperaba, emitiendo algún pequeño quejido pasajero, hasta que apareció el marido. A partir de ese instante un sonido feroz, terrible, acompañó como una plañidera cada una de las contracciones. Dos horas de gritos incesantes hasta que nació el bebé.

El grito. Un recurso muy elocuente en la literatura para expresar experiencias humanas.  Placer  y dolor. Alegría y rabia. Protesta y triunfo. Indignación y victoria. Todo un elenco de emociones extremas. Las mismas que suceden en un parto. El último grito de la madre da paso al primer llanto o grito de su bebé.

 “Cuenta el Talmud que, mientras permanece en la panza de su madre, un niño posee todo el saber acumulado en sus vidas anteriores. Por eso antes del nacimiento aparece un ángel que sella el labio del afortunado con un dedo, conminándolo así a mantener ese saber en secreto.

La intervención angelical deja una huella en el rostro del bebé: la pequeña hendidura entre el labio superior y la base de la nariz. En ese preciso instante, el niño ingresa a la vida olvidándolo todo… y grita por primera vez.”

Resulta curioso saber que la cultura lo impregna todo, hasta el  hecho más común y universal, el nacimiento. Por ejemplo, las indias sioux parían solas agarradas a un árbol  sin emitir ni un solo sonido. Si gritaban y tenían un hijo varón,  no podía ser guerrero y sería educado como las niñas.

Una estudiante universitaria marroquí contaba que en el parto de su anterior hijo, en su país,  apenas podía oír las voces del doctor o la matrona debido a todos los gritos que se escuchaban en el paritorio. Sea como sea, cada mujer se expresa como puede o como cree que debe hacerlo. Todavía muchas mujeres creen que portarse bien significa no gritar.

Quisiera comentaros una película, preciosa, que descubrí hace poco. El Primer Grito.  Película documental francesa que Gilles de Maistre estrenó en el año 2008. Cubre la crónica de diez partos registrados en Francia, Estados Unidos, México, Brasil, Nigeria, Tanzania, Japón, Vietnam, India y Siberia el 29 de marzo de 2006, día de eclipse solar.

Una película que me emocionó y me hizo reflexionar sobre las posturas, a veces inflexibles, sobre la forma de nacer. Lo correcto o incorrecto. Lo adecuado o inadecuado. Lo extraño y lo normal.

Su director lo expresa así:

“No solo es una película sobre el nacimiento, es también sobre las mujeres. Es un himno a la vida, un homenaje a la feminidad y a la maternidad. Cada vez que nace una criatura, es un nuevo paso de la humanidad hacia su futuro. Es la conquista de nuestra sobrevivencia, de nuestra evolución y criatura a criatura se escribe nuestra historia de todos”

 “En cada momento la situación puede bascular al drama o a la felicidad. La mujer está entre el sufrimiento y la alegría, entre vida y muerte. Lo que la anima es de una violencia sin nombre. Ella oscila entre fragilidad y toda la potencia, hay una dimensión sagrada y eternamente femenina en la noción de transmisión de la vida. Ser un hombre y poder aproximarse a ello es fascinante” G. de Maistre

La música es una maravilla, un auténtico deleite. Una banda sonora creada por Armand Amar, un músico influenciado por sus tres culturas de referencia, la hebrea, la islámica y la occidental. El título de la BSO lo dice todo: “A New Born Child”

“Así como dos respiraciones se convierten en aliento, 

como dos susurros se convierten en un grito, 

un milagro descansa ante nosotros, 

la gloria de un niño recién nacido. 

Estos ojos entrecerrados ya ven, 

mirando dentro sin mirar, 

testimonio de la verdad ante nuestros ojos, 

la gloria de un niño recién nacido. 

Aquí donde la larga senda de la vida comienza, 

así sean príncipes, reinas o reyes, 

relajado e indefenso al lado de su madre está, 

la gloria de un niño recién nacido”.

 

Os dejo el enlace a la película, en francés con subtítulos en castellano.

https://saludyconsciencia.wordpress.com/2013/01/14/documental-el-primer-grito-subtitulado-en-espanol/

http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/2014/03/cine-y-pediatria-220-el-primer-grito-no.html :

La soledad del Parto en el Agua

Autor Lunes, noviembre 9, 2015 2 Permalink 1
Parto-en-el-agua

Manuela Barroso

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

Mario Benedetti.

Evidencia en el parto en el agua era el título inicial que había pensado para esta entrada. Sin embargo, tras escuchar lo que sobre él se dijo en el II Congreso Internacional “Género, Ética y Cuidado: Humanización, Comunicación y Entorno Sanitario en atención al nacimiento”,  el 14 de octubre, la idea final que brotó fue ésta.

Parto en el agua. Apareció en el firmamento de obstetricia como una estrella mediática que solucionaría los problemas de la madre en el parto. No solo disminuía el malestar y acortaba las fases iniciales, sino que lograba que la vivencia del nacimiento fuera indolora, casi orgásmica. En la red podían verse  emotivos testimonios, frases dulces, tiernos vídeos de partos asombrosos, bellos y poblados. Una especie de piedra filosofal que trasformaba la experiencia del parto.

Corrían los años 70 cuando Michel Odent, obstetra precursor de un parto más humanizado, introdujo en un hospital público (la maternidad de Phitiviers, cerca de Paris) el concepto parto en el agua. Su idea era utilizar pequeñas piscinas inflables llenas de agua tibia como método alternativo de alivio al dolor.

Hablaba de que el nacimiento en el agua era una posibilidad. Algo que podía suceder, si el parto va demasiado rápido y a las mujeres no les da tiempo a salir. Una posibilidad, no un objetivo a conseguir.

Para él lo de menos es que el niño nazca en el agua o en el aire. Para él lo importante es que junto a la madre se encuentren pocas personas a su alrededor. Porque la fisiología demanda quietud, paz e  intimidad.

Hace cinco años, visité el Rigshospitalet en Copenhaguen. La matrona, gracias M.F, amablemente me mostró la hermosa planta de maternidad. Las salas de dilatación-partos se hallaban unidas, cada dos, por una habitación con una bañera de hidromasaje. Pregunté si allí se realizaban partos en el agua. Tajante y firme respondió: ¡No! Solo se utiliza para alivio del dolor. No hacemos partos en el agua.

En los foros y algunos blogs todas las madres coinciden que la experiencia es bastante satisfactoria, pero ¿Qué pasa con los bebés?

“El respeto a la autonomía y la libertad de elección por parte de la madre tiene como límite la seguridad del recién nacido.”Anales de Pediatría.

“En condiciones normales, los recién nacidos inmersos en agua al nacer no la aspiran debido al «reflejo de inmersión o de buceo» que les protege; sin embargo, existe suficiente evidencia experimental y clínica de la pérdida de este reflejo en condiciones de compromiso fetal que puede inducir a iniciar la respiración y realizar reflejos de «gasping» pudiendo aspirar agua al estar sumergidos” A. de Pediatría.

Desde los tiempos de Hipocrates la hidroterapia ha demostrado su eficacia en múltiples procesos. En el parto, los efectos de la inmersión en la piscina durante la fase de dilatación, cumpliendo una serie de requisitos, serian: alivio del dolor, acortamiento de la duración del parto y aceleración de la dilatación cervical, entre otras.

Al final en el II Congreso Internacional “Género, Ética y Cuidado” se llegó a una conclusión; realizar la dilatación en el agua y en el momento del expulsivo vaciar la piscina y atender el parto. Complejo y difícil.

En los pasillos de aquel congreso, contemplando el hermoso jardín,  me llamó la atención los comentarios de compañeras matronas. Ellas hablaban de  una lucha constante con algunas  mujeres que se empeñaban en parir en la piscina, al margen de la opinión de las matronas, al margen de recomendaciones pediátricas y obstétricas.

Cierto que el respeto a la decisión de la mujer es importante, que el bienestar emocional es necesario, pero no podemos perder de vista el horizonte de la evidencia científica. Es la base de nuestra actuación.

En algunas comunidades  la bañera  llegó con la premura salvadora de un objeto mágico. Hoy  cientos y cientos de bañeras; carísimas, inutilizadas; duermen en salas de dilatación de los hospitales de nuestro país. Recuerdan a una adolescente risueña, ingeniosa, solitaria  y un poco descarada. Ojalá y algún día se utilicen para lo que fueron creadas, para aliviar el dolor y mejorar la experiencia emocional de la mujer en el parto. Ojalá.

“En la actualidad, ante la falta de evidencia científica de ningún beneficio y la ausencia de datos de seguridad sobre la salud del recién nacido, así como la existencia de casos clínicos con complicaciones graves o de evolución fatal documentados, la Sociedad Española de Neonatología, a través de su Comité de Estándares y del Grupo de Reanimación Neonatal, avalada por la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología, y en consonancia con la postura de la AAP y la ACOG, recomienda que esta modalidad de parto solo se contemple en el contexto de un ensayo clínico controlado”

http://www.analesdepediatria.org/es/atencion-del-parto-el-agua-/articulo/S1695403314003282/

http://www.se-neonatal.es/Portals/0/Publicaciones/Parto_bajo_agua_SENeo-SEGO_web.pdf

https://www.medicinafetalbarcelona.org/clinica/images/protocolos/obstetricia/asistencia%20al%20trabajo%20de%20parto%20en%20agua.pdf

 

 “La soledad del corredor de fondo”

“—Buenos días, muchachos. Mientras corro y veo el humo de mi aliento levantándose en el aire como si tuviera diez puros clavados en distintas partes del cuerpo, cada vez pienso más en el sermón que me soltó el director cuando llegué por primera vez. Honradez. Sé honrado. Una mañana me reí tanto que tardé diez minutos más en hacer el recorrido porque tuve que pararme hasta que se me pasaron las punzadas en el costado. Llegué tarde y el director se preocupó tanto que me mandó al médico para que me mirara por rayos X y me examinara el corazón. Sé honrado. Es como decir: sé un muerto, como yo, y luego ya no te dará pena dejar tu agradable casa de los barrios bajos para ir al reformatorio o a la cárcel. Sé honrado y confórmate con una porquería de empleo de seis libras a la semana. Bueno, pues a pesar de todas estas carreras de fondo, todavía no he sido capaz de entenderlo… y lo que quiere decir no me gusta. Porque después de todo lo que he pensado, me doy cuenta de que habla de algo que no me sirve, sobre todo teniendo en cuenta dónde nací y me crié. Porque otra cosa que la gente como el director no entenderá jamás es que yo soy honrado, que nunca he sido más que honrado, y que siempre seré honrado. Parece raro, pero es verdad, pues yo sé lo que para mí significa ser honrado y él sólo sabe lo que significa para él. Creo que mi honradez es la única que hay en el mundo, y él cree que la única que hay en el mundo es la suya”

 Alan Sillitoe

Contador de contracciones. Parto

Autor Miércoles, septiembre 2, 2015 0 No tags Permalink 0

 

Contar-contracciones-parto-

La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios” Goethe

¿Es útil un contador de contracciones?

Hace unas semanas llamaron a las 3 de la madrugada de una habitación. Era Andrea, ingresada por pródromos. Notaba las contracciones más fuertes y quería que la reconociera para saber si estaba de parto.

Recuerdo que el marido, todo orgulloso, me mostró el móvil en el cual podía verse la frecuencia, duración e intensidad de las contracciones.

Me senté junto a ella y puse mi mano sobre su abdomen mientras charlábamos sobre lactancia. A los ocho minutos, apareció una breve contracción de mediana intensidad. Seis minutos después una más, corta y efímera hizo acto de aparición como una golondrina en un cielo de primavera. Recuerdo el rostro perplejo del compañero mirando el móvil una y otra vez. No me lo puedo creer, dijo, ¡aquí están registradas y han sido cada cinco minutos y duraban cuarenta segundos! Increíble.

Al día siguiente le dieron el alta y volvió de parto tres días después. Es la historia interminable de la fase latente. 

 Cuando salió esta aplicación y otras parecidas,  pensé que podría ser de cierta utilidad para las parejas, madres primerizas, que andan confundidas con el inicio del parto. Hoy, creo que provoca más ansiedad que confianza. A corto plazo su eficacia se pierde en el intento de registrarlo todo y llevar un exhaustivo control de lo que a veces, es incontrolable.  Estar pendiente del cuándo y cómo conlleva más ansiedad que confianza.

Resulta más útil desconectar y dejarse llevar. No obsesionarse con el tiempo, la frecuencia, la duración y esos parámetros que no precisan medición.

La mayoría de mujeres que acuden de parto refieren que días anteriores notaron salvas de contracciones que igual que llegaron se fueron, como aves en invierno. No le prestaron atención  hasta  que notaron  las contracciones más seguidas y más molestas al margen de la frecuencia exacta de aparición. La mujer sabe cuando ir al hospital

En la fase prodrómica, se recomienda distracción y relajación. Es una fase que puede durar días, horas e incluso semanas. Puede presentarse de forma continua o intermitente. Dicha fase conlleva cierto estrés y si a ello añadimos el estrés de anotar, controlar, cuantificar esas contracciones, es fácil aumentar la ansiedad. Más que preocuparnos, debemos ocuparnos. Ocuparnos de manejar ese tiempo de incertidumbre. ¿Cómo? Realizando alguna tarea, caminar, bañarse, pasear u otra actividad suave como cocinar u ordenar. Cualquier cosa que mantenga tu mente ocupada. El tiempo dirá si esas contracciones aumentan en intensidad o desaparecen. Lo sabrás, aunque no le prestes atención.

Hace años, recuerdo a un futuro padre muy preocupado, mostrándome un folio con una tabla donde había anotado hora de comienzo, duración y finalización. Por las dos caras. La mujer acostada y él a su lado con el reloj y el bolígrafo en la mano. Se hallaba en fase prodrómica, doce horas más tarde, comenzaba el parto.

En internet he encontrado un tipo de información realmente estresante. Juzgar vosotras mismas.

“Puedes usar un cronómetro, un reloj, o una herramienta virtual de conteo para tener registro de la frecuencia y duración de tus contracciones. Utiliza un temporizador preciso, en lugar de un reloj digital sin segundos. Debido que las contracciones a menudo durarán menos de un minuto, es importante que puedas contar hasta los segundos.

Haz una gráfica para ayudarte a registrar tu información. Crea una columna titulada “Contracciones”, otra titulada “Inicio de conteo” y una tercera llamada “Fin de conteo”. Incluye una cuarta columna llamada “Duración” para contar cuánto duran las contracciones, y una quinta columna llamada “Tiempo entre contracciones” para calcular la cantidad de tiempo transcurrido entre el inicio de una contracción y otra.”

Estoy convencida que no precisas una gráfica de cinco columnas para saber cuándo acudir al hospital o cuando llamar a la matrona.

Preguntar a vuestras madres y abuelas, os serán de ayuda. Escuchar vuestro cuerpo, confiar  en vosotras.

http://experimentalwifery.com/2015/01/07/how-to-survive-prodromal-labor/

La galera sombría

Si deseas que pronto de tus mares se aleje
la galera sombría que te trae las penas,
ten paciencia y aguarda: la paciencia es el eje
moral y el gran secreto de las almas serenas.
La paciencia hizo el mundo, lo rige la paciencia;
el arte es una larga paciencia (¿y el amor?). . .
La santidad más alta, la más profunda ciencia,
de una maravillosa paciencia son la flor.
Sé paciente y aguarda que fulgure tu día.
¿Sabes tú si las perlas de la santa alegría
con que sueñas, anidan en las heces del vino?
Bebe, pues, todo el cáliz… No hay bonanza tardía,
ni existencia que acabe sin cumplir su destino.

Amado Nervo

“El parto de Clara” Historia real sobre el embarazo y el parto de una gran mujer

Novela-embarazo-parto

La historia real de una mujer durante el embarazo y especialmente, el día del parto de su primer hijo. Este es el resumen de la novela.

“El anhelo de sus palabras contrastaba con una impotente realidad que no podía cambiar. Temía que sus deseos, su plan de parto, no se respetarán y la convencieran, tal y como sucedió con algunas  amigas. La sensatez brotaba de sus labios como el vaho en un día helado. Habló de autoeficacia, fortaleza interior, autodominio, coraje y sobre todo generosidad hacia el pequeño ser. Importa la forma como vienes al mundo, dijo, y añadió: si crees que puedes, podrás.”  

Hola, este es  un fragmento de mi primera novela en papel “El parto de Clara”.Una novela que habla de la experiencia emocional  de una mujer durante su embarazo y, sobre todo, durante su parto. En ella se cuentan detalladamente todas las fases del parto, desde los pródromos y sus dudas sobre la decisión de acudir o esperar para ir al hospital, hasta de la fase de expulsivo tan intensa y gratificante.

Me hace mucha ilusión compartirla con todos vosotros.

En este enlace podéis descargaros el primer capitulo del libro de esta historia real:

El parto de Clara. 1º capítulo

Actualmente se puede encontrar en Granada ( librería Babel y Picasso)  Almería,( Librerías Picasso,  Zebras y Bibabuk)  en la librería Codex de Orihuela  y  en la Feria del Libro de Madrid, caseta nº 14 de la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amitrófica  (ADELA). Gracias a ellos, a José Manuel de Mundo Palabra y a Ramón, de El Desván de la Memoria, ha sido posible este pequeño regalo;  firmar  ejemplares de mi novela el día 11 de junio de 18 a 20 horas. También puede enviarse por correo postal.

Un porcentaje del precio ira destinado a la campaña Stand Up for African Mothers AMREF Flying Doctors  GetAttachmenty su programa de formación de matronas  en África Subsahariana. Un programa excepcional de ayuda a todas las mujeres africanas y en especial a las madres.

SINOPSIS: Clara, la narradora y protagonista de esta historia, es una mujer cercana a los cuarenta, que desea tener un hijo. Tras varias fecundaciones in vitro queda embarazada espontáneamente. Hija única,  muy protegida, mantiene una  tensa relación con su madre, viuda. Ante la llegada del bebé siente que es el momento de demostrar su coraje y tenacidad. Para ello ha escrito un plan de parto donde relata su rechazo a la anestesia epidural. A pesar de la oposición de su madre, amigas y su marido Lucas.

El día del parto, sus creencias, sus ideas, su sueño se viene abajo ante el dolor de las contracciones y el entorno que le rodea.

 Es un libro que describe las inquietudes, sueños y temores del embarazo y del parto. Parto que se encuentra detallado y pormenorizado en todas sus fases, desde el comienzo de la fase prodrómica, con sus dudas sobre ir o no ir al hospital, hasta la desconcertante e intensa fase del expulsivo.

Aquí os dejo algunos fragmentos de esta historia:

“Mis expectativas se habían convertido en una maraña de frustraciones y desatinos que se enredaban cada vez más. Cuando cesaba la contracción, una punzante sensación de impotencia subía por mi vientre como una huida. Mis palabras eran tan reprochables como mis  preguntas. Mi insistencia en aguardar lo que parecía improbable provocaba en el personal que me atendía una actitud desconfiada. Esperar… ¿Hasta cuándo?

La frecuencia de las contracciones había disminuido mientras mi ansiedad iba en aumento. Mi pareja se inquietaba. Yo no entendía nada y ellos, los profesionales, parecían saberlo todo, absolutamente todo”

“Qué pobre me vi allí encamada, tan vulnerable y aturdida. Nunca me había sentido tan frágil como en ese momento, sola, sobre la cama de un hospital. Me observo a mí misma con un poco de lástima y una gran dosis de condescendencia. Crecía un desaliento en mí que se extendía desde la punta de los pies hasta mi cabeza. ¡Si hasta los hombros me dolían!”

“Lo miré como quien mira a un extraño. Él no podía comprenderme. En ese instante   supe que mis creencias se habían descarriado. De uno de los cajones sobresale la madera parcheada bajo la fina lámina blanca. En el último cajón, un trozo de venda amarillenta hace las veces de un improvisado tirador. Yo luchaba contra el deseo de sucumbir. No podía, me sentía demasiado débil o demasiado cobarde para seguir con esa idea. Pensé en mi gente, en mi familia, en mis amigas. No quería defraudarlos. A pesar del tiempo que me llevó defender mi idea, de soportar que me tacharan de intransigente, obstinada, no podía claudicar. En serio, me dije: ¿de verdad me importa lo que piensen los demás?”

“Es difícil encontrar sentido al dolor cuando estás dentro y toda tú eres un quejido; fisiológico como dicen, pero un quejido, por muy afable que sea. Acostumbrada a interpretar la existencia desde el pensamiento a través de la literatura, no contaba con el sentimiento y el desgarro de un cuerpo que identifico como parte indisoluble de mí. Vila Matas lo expresa genialmente en su Mal de Montano: “La literatura me ha permitido siempre comprender la vida. Pero precisamente por ello, me deja fuera de ella”.

Tipos de padres en el parto.  Cometas en el cielo

Autor Martes, marzo 17, 2015 0 No tags Permalink 0

 

“En eso consistía volar cometas; en dejar que tu cabeza volara junto a ella” Khaled Hosseini

 

Diferentes tipos de padres en el parto, como en la vida. Diversidad.

En un par de días celebraremos el día del padre. Y entre risas, anécdotas, regalos y abrazos os dejo esta entrada que habla de ellos,  hombres que comparten tiempo y sueños junto a sus parejas camino de ser madres. Con todo cariño muestro esta tipología personal de lo que observo en las salas de dilatación, en la planta de maternidad mientras la espera o cuando ya tienen al hijo en brazos.

¿Cómo sería el acompañante perfecto? Las investigaciones hablan que el ideal es aquel que se acopla a las necesidades de su pareja. Y cada mujer, cada madre es un mundo.

Si tuviera que nombrar algunas características, serian: el que permanece atento sin agobiar, el  que colabora y responde a las demandas de ellas. Aquel que mantiene la calma y sirve de apoyo físico y emocional. El que respeta sus decisiones. En resumen, casi un utópico compañero excelente y preparado.

Padres-Hombres-en-el-parto

Como siempre, las tipologías no son puras, una misma persona puede manifestar varios patrones de conducta a lo largo de una situación. También hay excelentes personas y compañeros en el día a día pero malos acompañantes para el parto. En fin, aquí os deja mi particular inventario:

  1. El Patriarcal. Ejerce de padre de la embarazada tratándola como si fuera su hija. Utiliza un lenguaje dominante para marcar los límites. Parece que el protagonista es él. Suele usar expresiones del tipo: nena,  mira lo que te digo, escúchame bien, hazme caso…  Su tono de voz es intimidatorio.
  2. El que no soporta verla sufrir. Aquel que rechaza acompañar a su pareja por que no soporta verla sufrir. Y se marcha, dejándola sola.
  3. El Investigador. Expone los conocimientos que posee a cada instante. Pregunta constantemente. Necesita estar informado del cómo, el cuándo y el porqué. Observa el monitor la mayoría del tiempo y demanda conocimientos sobre el registro. Excesivamente curioso. No suele involucrarse emocionalmente.
  4. El Desconfiado. Muestra hostilidad hacia todos y hacia todo. Recela de cualquier información y la contrasta con todos los profesionales que encuentra. Desatiende los consejos y las sugerencias de su pareja, que se siente avergonzada ante la desconfianza que manifiesta. Le gusta tomar el mando.
  5. El pacificador. El padre que cede a las presiones familiares para acompañar a su esposa. Trata de evitar los conflictos a toda costa. Su mujer suele expresar que le resulta indiferente quien la acompañe, delegando ese acto en el entorno social. Bueno por naturaleza. Amable y condescendiente.
  6. El tímido. Ese hombre que apenas habla. Muestra escasas manifestaciones afectivas. Apocados. Suele quedarse clavado al sillón sin saber qué hacer ni qué decir. Se queda en segundo plano, detrás de la familia de su mujer.
  7. El nervioso. Parece más afectado que la mujer. Aparece sudoroso e inquieto. Camina por la habitación sin cesar, entra y sale al aseo con frecuencia. Le sobresalta el más mínimo imprevisto. En ocasiones sus respuestas le superan y abandona a su pareja.
  8. El Tradicional. Claramente expresa que él permanecerá en la sala de espera. Su frase favorita, digan lo que digan, esto es cosa de mujeres.
  9. El optimista. Se muestra seguro de sí mismo. Parece que domina la situación. Se expresa diciendo lo fácil que resulta todo. Anima a su pareja con frases hechas. Sin embargo se desmorona ante el más mínimo imprevisto.

En resumen, un abanico de caracteres y personalidades que en ocasiones ayudan y otras entorpecen. Por suerte la mayoría de hombres acompañan y colaboran de forma activa, con muestras de cariño, masajes y un largo etc.  Asombra y enternece verlos llorar y emocionarse como niños al ver nacer a su hijo. Contemplar la ternura que despliegan al sostener a su pareja en los momentos más duros, animándolas sin cesar, es muy lindo. Vaya para ellos mi especial felicitación y este precioso vídeo de reconocimiento. Enhorabuena padres.

 

Las reglas eran sencillas: nada de reglas. Tal vez sea injusto, pero a veces lo que sucede en unos días, incluso en un único día, puede cambiar el curso de una vida, Amir. 

 Cometas en el cielo