Libros y Embarazo. “Biografía del Silencio” Pablo D´Ors

Autor Miércoles, marzo 25, 2015 0 No tags Permalink 0

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“Ningún hombre se perderá irremediablemente si frecuenta su conciencia y viaja por su territorio interior” Pablo D`Ors

¿Qué tiene que ver el silencio con un embarazo? Encontré el silencio en ese tiempo cuando descubrí el carácter sagrado de la vida que llevaba dentro. Durante la gestación, el silencio late y se agranda con una intensidad intermitente, inusitada, dulce y vaporosa como los movimientos del bebé que late en tu interior.

Hasta entonces, mi vida fluía con rapidez, trabajo, aficiones, amigos, pareja, ocio…todo. Personas y cosas marcaban su tiempo atronador y bullicioso hasta que descubrí que iba a ser madre. Y de repente me vi dirigiendo la mirada hacia ese lugar del alma que ni siquiera sospechaba que existía. Una paisaje entrañable y acogedor donde me refugiaba cuando aparecían nubes, cuando las voces de los otros se alzaban amenazantes o cuando me intimidaba la algarabía del mundo entero.

Este libro trata de hacer un hueco en nuestros días para acunar el silencio. La práctica de la meditación y el encuentro con uno mismo. Escrito por un sacerdote, cuenta su incursión en la práctica meditativa. Un best seller sencillo y profundo que va por su 12ª edición
“Comencé a sentarme a meditar en silencio y quietud por mi cuenta y riesgo, sin nadie que me diera algunas nociones básicas o que me acompañara en el proceso. La simplicidad del método –sentarse, respirar, acallar los pensamientos…– y, sobre todo, la simplicidad de su pretensión –reconciliar al hombre con lo que es– me sedujeron desde el principio. Como soy de temperamento tenaz, me he mantenido fiel durante varios años a esta disciplina de, sencillamente, sentarse y recogerse; y enseguida comprendí que se trataba de aceptar con buen talante lo que viniera, fuera lo que fuese”

Recuerdo el silencio como un amigo íntimo y secreto con el que charlaba sobre esas personitas que crecían dentro. Momentos en los que me descubría más fuerte,  más grande, más buena, más vulnerable, más niña.
“En realidad, tanto más crecemos como personas cuanto más nos dejamos asombrar por lo que sucede, es decir, cuanto más niños somos. La meditación (y eso me gusta) ayuda a recuperar la niñez perdida”

Cuando fui madre, mi vida se desplegó como un abanico. Ya nunca más volví a ser la misma. Con toda modestia, hago mías las palabras de este sabio sacerdote. “El principal fruto de la meditación es que nos hace magnánimos, es decir, nos ensancha el alma: pronto empiezan a caber en ella más colores, más personas, más formas y figuras”

La práctica diaria de unos minutos de meditación, nos ayuda a conectar con nuestro embarazo. Numerosos estudios prueban que tiene un efecto beneficioso sobre la salud de ambos, la madre y el bebé. Meditar ayuda a las embarazadas a reducir el estrés y la segregación de sustancias químicas perjudiciales que se asocian a él (cortisol, adrenalina, etc.), regula la tensión arterial, la respiración, la frecuencia cardíaca y favorece el sueño y el descanso. Aunque quizás lo más importante sea que nos hace sentir mejor con nosotras mismas, sanándonos y acogiendo sin miedo todo lo que conlleva ser madre.
“Por eso la tarea de quien se sienta a meditar es, fundamentalmente, de limpieza interior. Nos asusta el escenario vacío; nos da la impresión de que nos aburriremos en esa desolación. Pero ese vacío es nuestra identidad más radical, pues no es otra cosa que pura capacidad de acogida”

Con el tiempo descubrí la certeza de las palabras de Pablo: La vida es un viaje esplendido, y para vivirla solo hay una cosa que debe evitarse: el miedo”
Os animo a leer esta maravilla de 116 páginas. Os sorprenderá.
“Estamos en una sociedad, en un mundo, en el que cada vez hay más ruido, más dispersión, más incapacidad de concentración o de atención, como decíamos antes. Por eso el silencio se ha convertido en el principal desafío. Cuando uno empieza a practicar la meditación, lo primero con que se encuentra son las inquietudes corporales, lo segundo son las distracciones mentales, y lo tercero las heridas del alma. Tanto las inquietudes, como las distracciones, como las heridas nos ponen progresivamente más y más nerviosos, y de ahí que huyamos del silencio”

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