Shantala, poesía en el masaje infantil

 

 masaje-para-el-bebe-infantil“Hay que hablar a la piel del pequeño hay que hablarle a su espalda que tiene sed y hambre igual que su vientre. En algunos países, las mujeres saben todavía esto. Aprendieron de sus madres, enseñaron a sus hijas este arte profundo que ayuda al niño a aceptar el mundo y lo hace sonreír a la vida”
Frédérick Leboyer

Hay libros que  nada más verlos te enamoras, sin saber ni como ni porque.  El diseño, los colores, el autor, la fotografía. Un algo etéreo  difícil de definir que te impide apartar la vista, sintiéndote seducida, hechizada.

Este es uno de ellos. Lo compre en Valencia  por los años ochenta  cuando estudiaba matrona.  Lo he recomendado cientos de veces. Nunca me cansaré de aconsejarlo. Una maravilla de libro.

“¿Alimentar al niño? Sí, pero no solamente con leche. Hay que tomarlo en brazos. Hay que acariciarlo, acunarlo. Y masajearlo” F. Leboyer

Escrito en un lenguaje poético, sugerente, describe el masaje que se conoce como Shantala. Una técnica milenaria de origen hindú que proporciona al bebé un bienestar físico y emocional.

El autor cuenta como descubrió esta bendita técnica:

“Conocí a Shantala en Calcuta, la ciudad que hace que los extranjeros temblemos de horror e indignación.
Ahí estaba Shantala, en Pilkana, el poblado mas pobre y sórdido de esta ciudad.
La vi una mañana soleada, en las calles, masajeando a su bebé.
Me paré de un tirón, impresionado por lo que veía: en el medio de la suciedad y la miseria, un espectáculo de belleza pura.
Un diálogo silencioso de amor entre una madre y un bebé.
El entorno horroroso de pronto se desvaneció.
Nada existía mas que la luz de ese amor.
¡Que lección!
Me quedé silencioso y confuso, me sentí como un intruso, observando accidentalmente ese intercambio de amor.”

En su honor bautizó este tipo de masaje  que ha dado la vuelta al mundo.

El libro entero es pura poesía. Sencillez, sabiduría, autenticidad. Un poema visual que acaricia con infinita ternura las palabras sabias y bondadosas de Leboyer

Os lo recomiendo para vosotros y para todos aquellos que realmente apreciéis. Es uno de los mejores regalos que podéis hacer. De paso, feliz verano.

“Los cinco sentidos del bebé son uno sólo,
todos ellos son inicialmente una extensión de su piel.
Son los dedos del cerebro,
sintiendo, explorando el mundo exterior…
y todo comienza con el tacto.

Ser tocado y acariciado,
ser masajeado,
es alimento para el bebé.
Alimento tan necesario como los minerales, vitaminas y proteínas.
Carente de este alimento,
que es también llamado amor,
los bebés morirían,
y a veces lo hacen”

F. Leboyer

 

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