El dolor en el Parto. Tres grandes verdades.

Autor Miércoles, mayo 14, 2014 2 Permalink 0

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  1. Tanto si crees que puedes soportarlo como si no, estás en lo cierto

Dolor de parto. Eres tú la que decides lo que puedes o no puedes tolerar. No es un factor ajeno a ti, es tu pensamiento lo que marca tu sentimiento y tras ello tu conducta a seguir. Aceptarlo es el primer paso para sentir que lo que buscas o lo que temes está dentro de ti. Si crees que puedes, podrás.

La vida causa los mismos contratiempos y las mismas tragedias tanto a los optimistas como a los pesimistas, pero los optimistas saben afrontarlos mejor. 

Dr. Martin Seligman (Psicólogo fundador de la Psicología Positiva)

 

  1. El cuerpo libera endorfinas para elevar el umbral del dolor

Las endorfinas son neurotransmisores que producen un efecto sedante similar a los opiáceos, morfina. Una especie de auto anestesia que segrega tu organismo en el parto. Aportan  serenidad y calma, confianza y una tibia sensación de seguridad en una misma. Sin embargo  estados de temor y  ansiedad provocan un aumento de otro trasmisor, la adrenalina que a su vez frena o inhibe las endorfinas. El miedo es un viento que impide la lluvia de esta mágica sustancia. Recuérdalo. Por ello si te sientes  nerviosa, alterada o asustada es posible que no experimentes esta sensación de relativo bienestar.

 

  1. El umbral del dolor está mediado por vivencias,  factores culturales y sociales

Resulta curioso saber que en muchas culturas, no occidentales, el dolor se asume como una parte del proceso del nacimiento. Una parte necesaria y desagradable que se puede superar. Experimentar dolor no es sinónimo de sufrimiento y en este caso, como decía una madre en su segundo parto, es un dolor alegre. Pasarlo no es signo de enfermedad o anormalidad sino una consecuencia inevitable de un proceso natural.

Algunas veces al escuchar a las mujeres quejarse y maldecir su suerte dolorosa, suelo comentar que son afortunadas, que piensen lo que darían el resto de pacientes del hospital por estar donde ellas están. Algunas sonríen y asienten con la cabeza, otras bromean con el esposo sobre la palabra injusticia. Los minutos pasan y el compañero  atento soporta la presión y la fuerza de la contracción de su compañera en el momento álgido del dolor.

En lineas generales, el dolor y el miedo van de la mano. Aceptarlo es parte de cualquier proceso de afrontamiento vital. Espero que estas verdades puedan ayudarte a manejar tus emociones y pensamientos,  ser de utilidad.

No tengas miedo a la verdad: puede doler mucho, pero es un dolor sano.

Alejandro Casona ( Dramaturgo español)

El taxi de la Epidural

Autor Lunes, octubre 28, 2013 4 Permalink 0

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Epidural, divino tesoro que dirían algunas mujeres.

Si puedo coger un taxi que me lleve a la cima de una montaña, ¿para qué voy a subir a pie?

En el Camino de Santiago, abundaban los carteles, trozos de papel, o panel de madera con los números de teléfonos de taxis pegados o colocados junto a los árboles. Sobre todo en las etapas más duras, en las empinadas laderas, en tramos montañosos, en repechos y grandes desniveles. Aún parece que los estoy viendo. Recuerdo a los peregrinos que iban delante de mí, mirando hacia otro lado, girando la cabeza tratando de no mirar los  tentadores rótulos. Y también recuerdo a algunos detenerse, dejar la mochila, sacar el móvil y ponerse a hablar.

Hace unos meses, una mujer en su tercera gestación, me contaba este símil al preguntarle si había pensado ponerse analgesia. La analítica había caducado y en caso afirmativo, precisaría actualizarla.  Los partos de sus otros hijos habían sido, uno por epidural y otro espontaneo, natural. Sonrió sin responder  y comenzó a hablar, incorporándose en la cama.

Parir sin epidural es como subir una montaña con esfuerzo y cansancio. Resulta agotador cuando estás en ello. Al llegar, nada de lo pasado importa. Incluso te sientes bien por haberlo logrado. Con la anestesia es diferente. La epidural es cómo si un helicóptero te dejara de pronto en la cima de la cumbre, así sin más, sin hacer nada”

No quise preguntarle cuál fue su mejor experiencia, o que cambiaría si volviera atrás. ¿Para qué? Ya lo sabía. Dedico más palabras, muchas más palabras a su parto natural.

Hay mujeres que viven el nacimiento de su hijo como un rito de paso, un esfuerzo más en el  cotidiano devenir de la vida,  otras prefieren lo contrario. Para gustos, colores.

http://blog.elembarazo.net/la-epidural-bella-y-oscura.html