Madres que corren con lobos. Lactancia artificial

Autor Domingo, octubre 5, 2014 4 Permalink 0

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Lo peor que puede ocurrirle al hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.Goethe

 

¡¡No puedo más!! Me siento culpable por no aguantar las grietas, el agotamiento, la mastitis. He tenido que recurrir al biberón. Y encima ahora vosotras me decís que debería haber pedido ayuda. ¿Creéis que no lo he hecho?

El médico de cabecera me dijo que lo dejara. Encima mi suegra  y  hasta mi hermana creen que debería haber  esperado. Que injusto. Cada vez que me ven con el biberón en la mano me miran mal. Lo sé. Como si  fuera una mala madre por no dar el pecho.

Escuche esta conversación hace unos días en una cafetería.  Me conmovió oír la voz rota de esa madre a punto de llorar con su hijo en brazos, soportando  el aguacero de frases bien intencionadas de otras dos madres que allí estaban.

Por un momento me vi como ellas y lo lamenté.  Pienso en las veces que he presionado hasta la saciedad, abrumándolas de información y consejos a esas mujeres que me dijeron que no iban a amamantar. Reconozco mi torpeza y ese desacierto de palabras hipnóticas que cordialmente  lanzaba sobre las madres. Un dulce vaivén de frases que a la larga solo eran cantos de sirena.