Solo respira. Meditación y Embarazo

Autor Lunes, noviembre 14, 2016 0 Permalink 0

Meditación-embarazo-silencio

“Practiquen la meditación. Es algo fundamental. Una vez que se la disfruta, ya no se la puede abandonar, y los beneficios son inmediatos.”

 Dalai Lama

Todas las madres lo sabemos. Si hay algún periodo en nuestra vida en el que conectamos con mayor profundidad y amor con nuestro cuerpo es durante el embarazo.   Lo sentimos cambiar. Lo vemos crecer, ensancharse. Notamos nuestro hijo moverse, hipar, descansar, sobresaltarse, relajarse. Percibimos el cuerpo con una claridad inusitada. Como si de pronto tuviéramos estrellas dentro.

Es el tiempo por excelencia para hacer silencio en nuestro alrededor y dentro de nosotras. El tiempo de estar a gusto con tu cuerpo, tener tu mente tranquila y sentir  paz en el corazón. Hablo de meditación.

Meditar no es dejar la mente en blanco, ni repetir palabras extrañas, ni sentarse en posición de loto, ni estar una hora con los ojos cerrados, ni vestir ropas blancas.

Meditar es estar aquí y ahora, en el silencio de tu alma, en la tranquilidad de tu habitación silenciosa, en medio de la naturaleza. Nos asusta hablar de alma. Lo sé, lo asociamos a tradiciones religiosas. Sin embargo  el alma es nuestra parte trascendente, espiritual,  más allá de credos  o religiones.

Meditar es observarnos sin juzgarnos por lo que sentimos en nuestro interior. Es centrarnos en la respiración y dejar que los pensamientos lleguen y se marchen. Volver a ser conscientes de inspirar, expirar y sentir la vida, la gratitud de estar vivos.

Mirar este vídeo, (  https://www.youtube.com/watch?v=ZDvymGWVy9o  ) en él se muestra a los niños como meditar, como controlar las emociones  mediante la respiración. Es una maravilla, sencillo y práctico. Os encantará.

 

¿Cómo meditar?

Poner un tiempo. Cinco, diez minutos e incluso tres minutos para comenzar. Sentarse en un lugar cómodo y tranquilo, sin ruidos. La espalda recta, el cuerpo relajado.  Cerrar los ojos y observar vuestra respiración.  Poner atención en cada inspiración y en cada exhalación. Nada más, nada menos.

No hay éxito ni fracaso. No es medible en términos de rendimiento o eficacia. No hay nada que hacer, nada que esperar, solo estar contigo a solas. Sentir el latido de la vida, la tuya, la de tu hijo o tu hija con doble intensidad.

Por experiencia puedo decirte que al principio no es fácil quedarse en silencio con una misma. La aventura interior asusta. Después engancha. Como todos los comienzos, todas las disciplinas, todas las artes, llevan su tiempo.

¿Por qué meditar? Os dejo enlaces a artículos científicos que hablan de los innumerables beneficios de esta práctica ancestral. Un estudio publicado en Journal of Obstetric, Gynecologic, & Neonatal Nursing  encontró que las mujeres que realizaron yoga y meditación lograron reducir sus niveles de ansiedad y estrés en el parto.

En líneas generales sabemos que ayuda en procesos de tristeza y ansiedad, mejora el sistema inmunológico, reduce la tensión arterial alta, mejora el auto control, ayuda en la gestión de emociones, favorece la introspección, mejora la función cerebral y un largo etc.  Resulta asombroso que algo tan sencillo, tan fácil, tan económico sea tan beneficioso para todos.

http://www.healthline.com/health/pregnancy/meditation-benefits#3

https://elartedevivires.org/2013/09/11/20-razones-cientificas-para-empezar-a-meditar-hoy/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4160533/

Os animo a probarlo, aunque sea por curiosidad, si perseveráis os asombrareis del cambio tan imperceptible y tan profundo que experimentareis. Cambios que se producen  con solo unos minutos de silencio al día. Adelante.

Os dejo un extenso texto del maestro zen  Thich Nhat Hanh. Os gustará.

“Estar vivo es un milagro… la meditación sentada es una forma de celebrar la vida…”

La meditación sentada es para nosotros un modo de volver al hogar y darnos a nosotros mismos cuidado y atención plena. Cada vez que nos sentamos, ya sea en el salón, al pie de un árbol, o sobre un cojín podemos radiar tranquilidad como el Buda sentado en un altar. Dirigimos nuestra atención plena a lo que está dentro y a lo que nos rodea. Dejamos que nuestra mente se haga espaciosa y nuestro corazón amable y suave. Sólo con unos pocos minutos sentados de esta forma, podemos restablecernos completamente. Cuando nos sentamos en paz, respirando y sonriendo con consciencia, tenemos soberanía sobre nosotros mismos.