David Chamberlain y la Mente del Recién Nacido

 

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Hay hombres cuya grandeza consiste en hacer sentir grandes a los más pequeños, a los más vulnerables. Cierto. David Chamberlain es uno de ellos. Este  psicólogo, profesor, conferenciante, escritor y pionero en la investigación de la psicología perinatal, exploró la  mente del bebé recién nacido.

Fundador de la asociación Birth Psychology, y miembro fundador de la Asociación Americana de Psicología y Medicina Pre y Perinatal (APPPAH), dedico su vida a  proteger y defender a los más vulnerables; los bebés.

Este año falleció y desde aquí mi pequeño homenaje  a este hombre que revolucionó el mundo de los recién nacidos. ¿Cómo? En los años 70 tras realizar un curso sobre aplicaciones clínicas de la hipnosis, descubrió que sus clientes describían percepciones prenatales, sentimientos y experiencias de sus nacimientos.

Es fácil imaginar la revelación que debió suponer el descubrir que todas nuestras experiencias  precoces o tempranas, se graban en nuestro cerebro. Escuchar al profesor contar que los bebes intraútero pueden oír, ver, saborear y en definitiva sentir, debió de parecer una clase de fenómenos paranormales o metafísicos.

 Por entonces se creía  que debido a la inmadurez cerebral, los recién nacidos carecían de memorias y recuerdos.

Teniendo en cuenta que la ciencia trataba a los bebés como seres simples, virtualmente sordos, ciegos y mudos, estos hallazgos fueron más que una revolución.  Cierto. Se pensaba que el llanto de los recién nacidos  sugerían sonidos primarios, que las sonrisas  expresaban  gases y  que sus expresiones de dolor eran  simples reflejos primitivos. De hecho la analgesia  para  los recién nacidos se utiliza desde hace solo treinta años.

«La idea de los profesionales de que los recién nacidos no tenían capacidad para sentir justificaba el aislamiento de los nidos, la intervención rutinaria durante el parto, la sustitución del pecho materno por una tetina de plástico…»

El doctor Chamberlain opinaba  que todo lo que los  bebés experimentan desde la concepción es muy importante, ya que son conscientes y pueden escuchar, sentir y comunicarse antes del nacimiento. Seguro. Las madres lo sabemos. Sabemos con  certeza la postura en la que  nuestro hijo está cómodo. Conocemos la música que le gusta o detesta, cuando están a gusto o a disgusto. Sabemos que son más complejos de lo que parecen. Antes de que nazcan entendemos su fascinante personalidad.

David Chamberlain escribió el libro “La mente del recién nacido” un libro que ha sido traducido a más de una docena de  idiomas y es lectura obligado en muchas escuelas de Matronas. Su objetivo es que seamos conscientes de que nuestras actitudes y conductas hacia ellos influyen en sus sentimientos, percepciones y pensamientos.

Hoy le debemos a este hombre la creencia que los bebes poseen una memoria emocional, un sistema que fija los recuerdos a través de las emociones experimentadas.

En resumen, gracias Profesor Chamberlain por sus descubrimientos.

https://birthpsychology.com/person/david-b-chamberlain#.U7HTWvl_vD8

¿Por qué los recién nacidos tienen una nariz privilegiada?

El olor de un recién nacido

“El amor fue el primer instinto de supervivencia en la historia de la especie y está unida a la pasión” Eduardo Punset

Cada vez me asombro más del maravilloso mundo del recién nacido. Sus gustos olfativos son tan refinados como fascinantes. Por ejemplo, todos los bebés, incluso los alimentados con leches artificiales, prefieren el olor de la leche materna, aunque no la hayan probado nunca, a la de los sucedáneos.  Hasta los prematuros muestran esta conmovedora preferencia.

Curiosamente, los bebés recién nacidos distinguen y prefieren el olor cálido y familiar del líquido amniótico de su madre al de otras madres y lo prefieren a cualquier otro olor. Al principio su preferencia absoluta engloba el líquido amniótico de su madre. Alrededor del cuarto día, se inclinarán hacia el calostro y posteriormente su delicado gusto optará por la leche materna por encima del cualquier otro olor.

Esta inclinación tan marcada por el líquido amniótico, el calostro y la leche humana es pura supervivencia. La familiaridad produce seguridad y ellos más que nadie necesitan esa protección que les garantice la vida. El amparo de su madre. Nada más nacer, un bebé puesto sobre el abdomen de la mujer que lo llevo en su seno, repta hasta alcanzar el pecho, el pezón, guiado por el olor que este desprende, comenzando de forma espontánea y hasta milagrosa  la lactancia.

Y es que el sentido del olfato se encuentra activo desde  el nacimiento. Cuando un bebé nace, ya conoce, desea y busca el olor de mamá. Se ha demostrado que elige antes un pecho no lavado que otro que haya sido perfumado o limpiado. Ya ves, y nosotros obsesionados con la  higiene.

Algunas veces al pedirle a la madre que se levantara el camisón y se colocara a su hijo en contacto directo con su piel, ella respondía que estaba sudada y prefería darse una ducha antes de acercárselo. Por suerte, y tras mi insistencia, el pequeñín posaba su carita sobre la tibia y olorosa piel de mamá. Hay que recordar que las sensaciones olfativas tienden puentes entre el ambiente intrauterino y extrauterino, ayudando a la maduración cerebral del recién nacido.

“El olfato modula la organización del estado vigilia-sueño, provocando reacciones emocionales altamente beneficiosas al sentir el olor de su madre” Nils Bergman

Creo que debemos ser más abiertos y flexibles con los instintos básicos, somos mamíferos y nos guiamos por el olor. Los olores salvan, rescatan, evocan, ayudan, emocionan y sobre todo enamoran. Pensemos en el suave y dulce olor que posee un bebé

Las investigaciones muestran que a los pequeñines les encanta el seductor y reconfortante aroma de su madre, en concreto el olor del pelo, el del cuello y el de su pecho. ¿Por qué? Porque son zonas con una gran producción de feromonas, un olor característico y único que posee cada ser humano. Por ello, al coger a su hijo en brazos, este se relaja y duerme con tal placidez y bondad que nos deja a todos encandilados. Y es que los olores poseen esa magia emocional capaz de trasmitirnos las sensaciones más dulces y hermosas jamás vividas

Hay aromas que les relajan y que poseen un efecto tranquilizador sobre ellos, como son la vainilla, el jazmín y la lavanda.

Se cree que el uso de fragancias o  perfumes fuertes, por parte de los adultos que los atienden, dificultan una de las más potentes vías de  vinculación afectiva, como es el olor y el reconcomiendo emocional de esa sinfonía de esencias insustituibles que posee cada persona.

En resumen, pon a tu bebé piel con piel por que él o ella  prefiere e identifica con asombrosa precisión tu olor natural, sin artificio, que le protege y ayuda en su maduración emocional. Contigo, y con el padre,  inicia su memoria olfativa y con ella un vínculo afectivo que quedará grabado para el resto de sus días. Lo dicho, una nariz privilegiada.

http://www.deepdyve.com/lp/elsevier/maternal-breast-milk-odour-induces-frontal-lobe-activation-in-neonates-OPc9AOy9sa

http://www.parentingscience.com/newborn-senses.html

Los Bebés entienden la música, la voz humana

 

“En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad”

Arthur SchopenhauerLos-bebes-entienden-la-musica-la-voz-humana

Al nacer, los humanos contamos con unas dotes auditivas excelentes, adquiridas en el vientre materno. El oído es el primer sentido que se desarrolla intraútero. Numerosos estudios  muestran que los bebés reconocen el tono, la melodía y el ritmo, incluso mejor que los adultos. Existe una capacidad innata para percibir patrones auditivos. Los bebés entienden la música, sus ritmos y armonías, por muy extraño que pueda parecer.

Piensa en un pequeñín, en tu hijo, sobrino, nieto, conocido y cómo se queda fascinado mirando a su madre cuando ésta habla solo para él y no digamos cómo se embelesa si la escucha cantar. Los bebés necesitan y agradecen la musicalidad que usan las personas que los cuidan, que los aman. Cuando una mujer habla a su hijo, emplea un tono particular, propio, que solo lo usa para él o para ella. Un tono muy diferente al que acostumbra  para hablar con otras personas.

¿Por qué lo hace? Para conectar con su retoño de forma instintiva. Es una conducta universal que se observa en todos los pueblos y culturas. Una especie de conexión emocional que durará toda una vida.

Esas melodías exageradas, esas subidas y bajadas de tono, ese enlentecimiento vocal, ese “cuchi cuchi, cosita linda, gu, agugugua”… les encanta a los bebés. Un concierto de arrullos y tempos diversos que estimulan y crean lazos emocionales con los padres.

Según Sandra Trehub, psicóloga y directora del Programa de Aprendizaje Humano de la Universidad de Toronto, en Canadá, las madres occidentales o de zonas urbanas se dirigen a sus hijos haciéndoles preguntas. “¿Cómo está mi niño?”¿Nos vamos a pasear?” “¿Y mi niña, tiene hambre?” Son frases que permiten modular la tonalidad y conectar con el pequeño que, embobado, no deja de mirar a la madre con los ojos como platos.

Se ha visto que la voz de  una madre es distinta cuando canta para su hijo. La mujer canta de forma más lenta, más entonada, más en calma. Afinan mejor cuando cantan para ellos. Puedes interactuar con tu bebé, mediante ese instrumento único, exclusivo y poderoso que es tu voz. Tararear, cantar, declamar, silbar, todas estas acciones son  beneficiosas para él, como estímulos externos y  como mecanismos de regulación emocional.

Recuerda cómo se calma a los bebés. Los acunamos mediante sonidos, canciones, arrullos y palabras. Una sinfonía de gestos protectores, sin importarnos si lo hacemos bien. Esas nanas amorosas, esas canciones infantiles, esas melodías alegres son geniales. Piensa que para tu hijo tú eres el mejor, la mejor cantante del mundo. Y en parte es cierto, porque cuando cantas para ese pequeño milagro, pones toda tu pasión y cariño en ello.

“Estamos biológicamente predispuestos a ofrecer buenos cuidados, lo cual implica acariciar, calmar y también podemos hacerlo mediante vocalizaciones. Como los bebés no saben regular demasiado bien las emociones, la madre, o la persona que se encarga de cuidarlos, debe hacerlo por ellos”.  S. Trehub

Además, cuando cantamos nos sentimos alegres y nuestro estado de animo mejora notablemente.

Te animo a cantar. No es necesario entonar como Pavarotti o María Callas,  es suficiente con tararear o repetir esa canción que te sabes de memoria y, quizás te sorprenda ver que tu magnifico auditorio se queda embobado escuchando lo bien que afina y modula su papá o su mamá.

Mira el vídeo de un bebé emocionado  Los bebés comprenden la músicaescuchando a su madre. Increíble.

http://www.redesparalaciencia.com/8684/redes/redes-153-los-bebes-comprenden-la-musica

Estados de conciencia del Recién Nacido

Autor Martes, diciembre 10, 2013 1 Permalink 0

 

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La conciencia del recién nacido. Aparte de comer y dormir, ¿el bebé hace más cosas? Pregunta Inés, una joven madre inquieta por lo espabilado que esta su hijo en su primera hora de vida. Su marido sonríe sin dejar de mirarlos, embobado.

Les cuento que los bebés desde que empiezan a respirar, presentan seis estados de conciencia. Estos estados oscilan desde el sueño profundo al llanto. En el primer mes, pasan un 90% de su tiempo durmiendo, atravesando diferentes etapas. Principalmente alternan entre sueño activo y sueño tranquilo. Cada una de estas fases presenta conductas específicas. Aquí os dejo los seis estados por los que pasa un recién nacido.

  1. Sueño tranquilo o sueño profundo

Se muestra relajado con los ojos cerrados, respira profundamente y no responde a estímulos.

  1. Sueño activo o sueño ligero

También llamado sueño de movimientos oculares REM. Los ojos se mueven con rapidez bajo los párpados. Se observa actividad motora de brazos y piernas, movimientos de succión, muecas o sonrisas. La respiración es  irregular y superficial.

  1. Somnolencia o Modorra

Estado de transición entre la alerta y el sueño, con moderado nivel de actividad. Suele mostrar  sonrisas, bostezos, pestañeo frecuente o fruncir el ceño.

  1. Alerta tranquila

Permanece con los ojos abiertos, brillantes, resplandecientes, vigilantes. Puede seguir un objeto, fijar la mirada en un rostro o imitar expresiones faciales.  Es el estado ideal para jugar e intercambiar risas, gestos, sonidos y miradas  con tu hijo. Ellos se muestran  atentos y tranquilos con escasos movimientos.

  1. Alerta inquieta

Se pueden ver muecas faciales. Suelen estar inquietos  con movimientos de brazos y piernas. Es el estado de transición al llanto activo.

  1. Llanto

Es su forma de expresar sus necesidades. Aparece llanto continuo con movimientos desordenados, incontrolados. En este estado es fundamental hablarles, acunarles y acariciarles. Brazeltón habla de 4 tipos de llanto: dolor, hambre, aburrimiento y molestias.

¿Qué utilidad tiene  a nivel práctico identificar sus ritmos y fases? Conocer sus estados es útil para interactuar con él a nivel sensorial. El pediatra T. Brazelton en su libro “La relación más temprana” habla de estos estados de conciencia. Por ejemplo, en el estado de alerta tranquila, el pequeñín está más receptivo y es más fácil jugar con él.  En la fase de alerta inquieta, puedes calmarlo evitando que llegue al desconcertante estado de llanto.

Ojalá  hubiera sabido estas cosas cuando mis hijos eran bebes. Aunque toda madre conoce los ritmos de sus pequeños, saberlo con mayor certeza ayuda a manejar la inseguridad de los primeros meses. Son pequeñas pinceladas que facilitan esa abrumadora y maravillosa experiencia  con el rey o la reina de la casa. Suerte.

“El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta pan: necesita caricias para ser bueno y ser fuerte” Concepción Arenal

http://www.brazelton-institute.com/

Brazelton y la personalidad de los bebés

 Terry Brazelton. Considerado como el padre de la neonatología, este encantador pediatra nonagenario desarrolló en 1973 la escala de Evaluación del Comportamiento neonatal. Todo un descubrimiento y todo un hito en aquella época en la que se consideraban a los recién nacidos casi no personas, arcilla modelable sin identidad propia.

                                     Con su aspecto bondadoso y cercano, este hombre cuenta que decidió hacerse pediatra  en la infancia. “Decidí serlo a los ocho años; después de haber cuidado a mis primitos unos días y haber deseado con todas mis fuerzas meterme en sus cabecitas para entenderlos”

                           Con mucho entusiasmo y tesón obtuvo un instrumento que valora la calidad de respuesta del bebé a los estímulos, es decir, la respuesta social. Cuenta con patrones visuales, motores y auditivos, pudiéndose aplicar en estados de sueño y de vigilia. La escala es una prueba conductual y neurológica que mide la respuesta de los neonatos a su medio ambiente. Principalmente se utiliza en recién nacidos a término hasta el 2º mes de vida.

                  A lo largo de su larga vida, tras muchas “risitas”, demostró  que la personalidad de los pequeños influye poderosamente en los padres y viceversa.  Inclusive en su vida intrauterina los niños manifiestan el temperamento que mostraran después del nacimiento. De hecho cuando nacen ya tienen nueve meses en los cuales han ido conformando su pequeño carácter. Gracias a él y a su escala, los padres aprenden a interaccionar con sus hijos de acuerdo al carácter de cada uno, respondiendo  a sus demandas.

                       Evalúa cuatro dimensiones de la conducta: conducta motriz, control fisiológico o habilidad para calmarse, conducta reciproca o interactiva y respuesta al estrés.

                    Con esa mirada de terciopelo y arena, durante años el profesor Brazelton combinó la pediatría con la antropología cultural, estudiando a madres y bebes  mexicanos,  africanas y japonesas. Reveló que desde el  seno materno ya  se comportan como indios, africanos o japoneses.

        “Los embriones mexicanos eran plácidos y tranquilos, como sus madres, y en las islas Goto, junto a Japón, la embarazada estaba tan atendida por todos que su grado de relajación era máximo. El resultado es que cuando hacía allí mis pruebas a los recién nacidos ¡mantenían la atención 30 minutos! En cambio, los bebés de Tokio la mantenían 18 minutos, y los estadounidenses, 12.

   Las madres africanas en el embarazo educan su psicomotricidad –saltan, cantan y bailan– y después toda su cultura está enfocada a mejorarla: los zarandean; mueven; y hacen correr… Y caminan antes. Pura expresión corporal. Lo comprobé con los Gussi de Kenia.”

Su técnica de evaluación interactiva ha ayudado, y ayuda,  a miles de profesionales a descubrir las capacidades y componentes de la conducta de los bebés en los primeros meses de vida.

       Me quito el sombrero ante este señor de sonrisa clara y mirada entrañable. Un señor que  ha mostrado al mundo entero que es posible  dibujar un primer esbozo de los rasgos temperamentales de un recién nacido a través del  lenguaje no verbal. Gracias Doctor Brazelton.