La soledad del Parto en el Agua

Autor Lunes, noviembre 9, 2015 2 Permalink 1
Parto-en-el-agua

Manuela Barroso

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.

Mario Benedetti.

Evidencia en el parto en el agua era el título inicial que había pensado para esta entrada. Sin embargo, tras escuchar lo que sobre él se dijo en el II Congreso Internacional “Género, Ética y Cuidado: Humanización, Comunicación y Entorno Sanitario en atención al nacimiento”,  el 14 de octubre, la idea final que brotó fue ésta.

Parto en el agua. Apareció en el firmamento de obstetricia como una estrella mediática que solucionaría los problemas de la madre en el parto. No solo disminuía el malestar y acortaba las fases iniciales, sino que lograba que la vivencia del nacimiento fuera indolora, casi orgásmica. En la red podían verse  emotivos testimonios, frases dulces, tiernos vídeos de partos asombrosos, bellos y poblados. Una especie de piedra filosofal que trasformaba la experiencia del parto.

Corrían los años 70 cuando Michel Odent, obstetra precursor de un parto más humanizado, introdujo en un hospital público (la maternidad de Phitiviers, cerca de Paris) el concepto parto en el agua. Su idea era utilizar pequeñas piscinas inflables llenas de agua tibia como método alternativo de alivio al dolor.

Hablaba de que el nacimiento en el agua era una posibilidad. Algo que podía suceder, si el parto va demasiado rápido y a las mujeres no les da tiempo a salir. Una posibilidad, no un objetivo a conseguir.

Para él lo de menos es que el niño nazca en el agua o en el aire. Para él lo importante es que junto a la madre se encuentren pocas personas a su alrededor. Porque la fisiología demanda quietud, paz e  intimidad.

Hace cinco años, visité el Rigshospitalet en Copenhaguen. La matrona, gracias M.F, amablemente me mostró la hermosa planta de maternidad. Las salas de dilatación-partos se hallaban unidas, cada dos, por una habitación con una bañera de hidromasaje. Pregunté si allí se realizaban partos en el agua. Tajante y firme respondió: ¡No! Solo se utiliza para alivio del dolor. No hacemos partos en el agua.

En los foros y algunos blogs todas las madres coinciden que la experiencia es bastante satisfactoria, pero ¿Qué pasa con los bebés?

“El respeto a la autonomía y la libertad de elección por parte de la madre tiene como límite la seguridad del recién nacido.”Anales de Pediatría.

“En condiciones normales, los recién nacidos inmersos en agua al nacer no la aspiran debido al «reflejo de inmersión o de buceo» que les protege; sin embargo, existe suficiente evidencia experimental y clínica de la pérdida de este reflejo en condiciones de compromiso fetal que puede inducir a iniciar la respiración y realizar reflejos de «gasping» pudiendo aspirar agua al estar sumergidos” A. de Pediatría.

Desde los tiempos de Hipocrates la hidroterapia ha demostrado su eficacia en múltiples procesos. En el parto, los efectos de la inmersión en la piscina durante la fase de dilatación, cumpliendo una serie de requisitos, serian: alivio del dolor, acortamiento de la duración del parto y aceleración de la dilatación cervical, entre otras.

Al final en el II Congreso Internacional “Género, Ética y Cuidado” se llegó a una conclusión; realizar la dilatación en el agua y en el momento del expulsivo vaciar la piscina y atender el parto. Complejo y difícil.

En los pasillos de aquel congreso, contemplando el hermoso jardín,  me llamó la atención los comentarios de compañeras matronas. Ellas hablaban de  una lucha constante con algunas  mujeres que se empeñaban en parir en la piscina, al margen de la opinión de las matronas, al margen de recomendaciones pediátricas y obstétricas.

Cierto que el respeto a la decisión de la mujer es importante, que el bienestar emocional es necesario, pero no podemos perder de vista el horizonte de la evidencia científica. Es la base de nuestra actuación.

En algunas comunidades  la bañera  llegó con la premura salvadora de un objeto mágico. Hoy  cientos y cientos de bañeras; carísimas, inutilizadas; duermen en salas de dilatación de los hospitales de nuestro país. Recuerdan a una adolescente risueña, ingeniosa, solitaria  y un poco descarada. Ojalá y algún día se utilicen para lo que fueron creadas, para aliviar el dolor y mejorar la experiencia emocional de la mujer en el parto. Ojalá.

“En la actualidad, ante la falta de evidencia científica de ningún beneficio y la ausencia de datos de seguridad sobre la salud del recién nacido, así como la existencia de casos clínicos con complicaciones graves o de evolución fatal documentados, la Sociedad Española de Neonatología, a través de su Comité de Estándares y del Grupo de Reanimación Neonatal, avalada por la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología, y en consonancia con la postura de la AAP y la ACOG, recomienda que esta modalidad de parto solo se contemple en el contexto de un ensayo clínico controlado”

http://www.analesdepediatria.org/es/atencion-del-parto-el-agua-/articulo/S1695403314003282/

http://www.se-neonatal.es/Portals/0/Publicaciones/Parto_bajo_agua_SENeo-SEGO_web.pdf

https://www.medicinafetalbarcelona.org/clinica/images/protocolos/obstetricia/asistencia%20al%20trabajo%20de%20parto%20en%20agua.pdf

 

 “La soledad del corredor de fondo”

“—Buenos días, muchachos. Mientras corro y veo el humo de mi aliento levantándose en el aire como si tuviera diez puros clavados en distintas partes del cuerpo, cada vez pienso más en el sermón que me soltó el director cuando llegué por primera vez. Honradez. Sé honrado. Una mañana me reí tanto que tardé diez minutos más en hacer el recorrido porque tuve que pararme hasta que se me pasaron las punzadas en el costado. Llegué tarde y el director se preocupó tanto que me mandó al médico para que me mirara por rayos X y me examinara el corazón. Sé honrado. Es como decir: sé un muerto, como yo, y luego ya no te dará pena dejar tu agradable casa de los barrios bajos para ir al reformatorio o a la cárcel. Sé honrado y confórmate con una porquería de empleo de seis libras a la semana. Bueno, pues a pesar de todas estas carreras de fondo, todavía no he sido capaz de entenderlo… y lo que quiere decir no me gusta. Porque después de todo lo que he pensado, me doy cuenta de que habla de algo que no me sirve, sobre todo teniendo en cuenta dónde nací y me crié. Porque otra cosa que la gente como el director no entenderá jamás es que yo soy honrado, que nunca he sido más que honrado, y que siempre seré honrado. Parece raro, pero es verdad, pues yo sé lo que para mí significa ser honrado y él sólo sabe lo que significa para él. Creo que mi honradez es la única que hay en el mundo, y él cree que la única que hay en el mundo es la suya”

 Alan Sillitoe