Padres Primerizos. Libros para regalar

Padres primerizos, novatos

“Al ser padres nos damos cuenta de que nada de lo que hemos hecho antes o de lo que podremos llegar a hacer en el futuro es tan importante como amar y cuidar a nuestros hijos, tal vez lo único trascendente” Carlos González

Resulta enternecedor ver, escuchar y observar a los padres primerizos. Es una de las imágenes más bellas y emotivas que tengo la suerte de ver. Con que mimo, cuidado y sensibilidad se acercan a su compañera, acarician temblando al bebé y lo miran embobado sin saber que decir con los ojos anegados de lágrimas. Asombroso.

Muchos de ellos lanzan sin cesar montones de preguntas sobre los primeros días, la alimentación, el baño y todo lo referente relacionado con sus cuidados. Esas cuestiones llevan respuestas fáciles, más o menos. Sin embargo algunas dudas más profundas, diferentes,  flotan en el ambiente sin que ellos se atrevan a preguntar.

Creo que después de un hijo el mejor regalo que se puede hacer es un libro. Os dejo esta lista de diez libros escritos por y para ellos, padres novatos o primerizos. Algunos en clave de humor, otros en clave de realidad y todos con un objetivo; sentirse bien haciendo lo que desean hacer, ser padres. Felicidades a todos los papás.

  • Guía de supervivencia para papas. Martyn Cox. Editorial Grijalbo.
  • Ella va a tener un bebé: todo lo que un hombre debe saber y hacer cuando la mujer a quien ama está embarazada. James Douglas Barron
  • Padres no ñoños. Como tener un bebé y no volverse unos cursis. Ata Arropide. Editorial Planeta.
  • ¡Dios mío voy a ser Papá! Fabrice Florent. Ediciones Timeo.
  • Mi papá me mima. Peripecias de un papá en apuros. Colin Cooper. Editorial Grijalbo.
  • ¡Socorro! Padre novato. Lionel Pailles, Benoît Le Goëdec. Editorial Oniro.
  • Ella ha tenido un bebé ¡ Y a mí me va a dar algo! James Douglas. Editorial Urano.
  • Papá, el niño también es tuyo. Javier Serrano. Editorial Ámbar.
  • Como ser padre primerizo y no morir en el intento. Frank Blanco. Editorial Aguilar.
  • Padre Novato. Manual de Supervivencia. Francisco Fernández Beltrán. Editorial Ciencias Sociales.
  • Todos los libros de Carlos González.

Representaciones mentales del futuro padre. Paternidad prenatal

Autor Lunes, marzo 3, 2014 2 Permalink 0

 Paternidad-mente-del-futuro-padre

 

“Porque nosotras necesitamos poner en palabras nuestros sentimientos y ellos no saben nombrar nunca lo que sienten. Porque a ellos les aterra hablar de sus emociones, y a nosotras nos espanta no poder compartir nuestras emociones verbalmente. Porque lo que ellos dicen no es lo que nosotras escuchamos, y lo que ellos escuchan no es lo que nosotras hemos dicho”   Rosa Montero

Hoy quiero dedicar esta entrada al padre. A la paternidad prenatal. A ese señor,  joven, maduro, inquieto, inexperto,  ilusionado, asustado que cumple un papel esencial en el proceso de la maternidad. Un hombre  en ocasiones injustamente ignorado y apartado.

Cada vez hay más estudios que hablan de la influencia del padre en las decisiones que toma la madre respecto a todo lo concerniente al embarazo, parto y lactancia. Sin embargo toda nuestra atención se dirige en exclusiva hacia la madre. ¿Por qué? Bueno, culturalmente el hombre en  la familia cumple un rol protector de los miembros más débiles. La preñez, la crianza y esas cosas, siempre se han tomado como  asuntos de mujeres. Por suerte hoy sabemos que la función del padre se complementa con la de la madre para lograr el bienestar del bebé.

Empoderar al padre. Esa es la palabra.

Si miramos con atención, vemos como el esposo, el amigo, el compañero, el  amante y confidente,  permanece en un segundo plano.  En lo maternal, él resiste a la sombra  de las poderosas figuras femeninas que pueblan el universo de la mujer. Cuando puede y lo dejan, el varón reclama cada vez más un lugar importante durante la gestación de su compañera.

David Chamberlain, uno de los pioneros en el campo de la psicología del nacimiento,  habla de tres aspectos esenciales en la paternidad prenatal:

  • Alimentar un cuerpo físico sano.

Cuidar y favorecer  que su compañera se alimente correctamente durante el embarazo.

  • Crear cimientos emocionales. 

Las vivencias de la madre dependen en gran medida de la relación con su entorno. Su pareja es el principal soporte emocional.

  • Establecer una conexión rica con el niño.

El bebe intrautero escucha y capta el tono emocional de las conversaciones. Ya sabemos que cuando nace puede  recordar música, ritmos musicales y otros sonidos. El padre puede y debe hablar al pequeño que está dentro, seguir sus movimientos y sus patadas acariciando la tibia piel de su compañera.

Estas y otras conductas son recomendables y hasta terapéuticas, aunque vistas desde fuera las veamos ñoñas o ridículas. En la intimidad los gestos de afecto y ternura deben prodigarse y dejarse prodigar. A pesar de esa coraza muda y tenaz, en el fondo de su corazón, los hombres son tan vulnerables y sensibles como nosotras.  En este enlace podéis leer un articulo  sobre los sentimientos del padre actual en la etapa perinatal. Y es que todo ese entramado de emociones, temores y sentimientos contradictorios forman parte de la paternidad. Sé bienvenido.

http://birthpsychology.com/free-article/when-does-parenting-begin-introduction

Familiares y padres en el parto. Guerra y Paz

Autor Jueves, octubre 10, 2013 1 Permalink 0

 

Familia, Partos


Elefante Nikolai Zinoviev

Sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor”.

León Tolstói

Tres de la madrugada del mes de septiembre. Ana está de parto acompañada de su marido. Ambos esperan su primer hijo emocionados, felices. Sentada en la pelota azul, la futura madre  respira tranquila y confiada hasta que  llega la celadora. Al parecer los padres y suegros se encuentran fuera, esperando ansiosos y reclamando información de cómo va el parto.

Ambos se miran, ella cierra los ojos, él respira fuerte con la boca cerrada. El marido molesto habla de su enfado.

−Dijimos que les avisaríamos cuando naciera el bebé. Debían esperar en casa. El parto es cosa nuestra, de mi mujer y mía. ¿Por qué han venido? –se levanta de la silla y comienza a caminar por la habitación destemplada.  Mira a la celadora−. Dígales que está bien y que recuerden lo que les dijimos: Cuando nazca, lo sabrán.

¿Chantaje emocional, presión familiar, manipulación afectiva? o tal vez  creencias sociales personalidades dominantes, costumbres, roles… Un batiburrillo de todo esto.

La mujer que va a parir debe centrarse en su parto, su esfuerzo, su calma, su momento. Por lo general, cuando la familia espera fuera, ella está más preocupada por los que aguardan impacientes que por su propio proceso o por su pareja.

El resto del parto de Ana  transcurrió más o menos bien, entre miradas y palabras referidas a los abuelos, dejando que las tibias horas de la madrugada dilataran la espera.

Sucedió que los abuelos llamaron a la pareja, la abuela llamaba constantemente, y al  comprobar que los móviles se hallaban apagados,  imaginaron lo que estaba sucediendo y corrieron la voz. Después, el camino previsto,  subieron al hospital, comprobaron que la hija se hallaba ingresada en paritorio y esperaron sentados desde la dos de la madrugada.

Un velo incómodo y molesto cayó sobre los futuros padres desde que la celadora apareció. A veces el marido miraba el móvil que tenían en la repisa blanca, junto a la pared, sin decir nada.

A veces la mujer insistía con voz débil para que saliera fuera a informar. Resistieron hasta las ocho de la mañana cuando salió el padre, presionado por su esposa, a los pocos minutos de nacer el bebé.

Ante madres/suegras controladoras, obsesivas, acaparadoras, las hijas se sienten presionadas, coaccionadas, débiles. Al final ceden. Ceden por piedad,  condescendencia, por complacer la voz de la sangre, por obligación, por debilidad.  Y además cede la mujer. Creo que en el fondo de todo ceden para mantener un equilibrio entre ella, su pareja y  los familiares. Un frágil equilibrio entre la guerra y la  paz.

Síndrome de Couvade. El embarazo de papá

Autor Viernes, septiembre 27, 2013 0 Permalink 0

«Sufrimos o nos deleitamos en función de sentimientos reales. En sentido estricto, las emociones son exterioridades»

     Antonio Damasio

 imagesPapa está embarazado también, en su cabeza, para que mamá no se sienta sola. Es la respuesta que da el pequeño Samuel cuando su abuela pregunta: ¿Qué le pasa a tu padre? Síndrome de Couvade

La buena señora se muestra preocupada. En este embarazo, su yerno no para de vomitar, igual que su hija hace un par de semanas. Pronto cumplirá cuatro meses y no entiende lo de ese hombre. A veces presenta  náuseas, antojos alimenticios, se levanta de madrugada para comer, tiene calambres, está más gordo y, para colmo de males, hoy está tirado en el sofá con un ataque de ciática. Increíble.

Unos minutos después, la futura abuela se siente más tranquila. Su hija le ha explicado que su marido sufre lo que se conoce como Síndrome de Couvade, algo inocuo y pasajero. Aliviada, respira tranquila.

Curiosamente es más frecuente de lo que se cree. Entre un 20 y un 70% de hombres presentan este síndrome. Llamado así, Couvade, que significa incubar o criar, del francés “couver”

El síndrome de Couvade es más frecuente en padres primerizos y suele manifestarse  hacia el final del primer trimestre de gestación de su pareja, o bien en los últimos meses del embarazo.

¿Causas de esta gestación empática? Se mezclan varias teorías: respuesta de adaptación al nuevo rol social, envidia por la capacidad de gestar o solidaridad inconsciente hacia su compañera.

Lo cierto es que este cuadro de síntomas somatizan la ansiedad frente a los cambios previstos, siendo capaces de alterar  los niveles  hormonales en el hombre. Aparecen cambios en testosterona,  cortisol y prolactina. Se cree que dichas alteraciones están inducidas por las feromonas que secreta la embarazada, para favorecer conductas de protección y cuidado hacia su familia.

Un estudio reveló que los padres que habían experimentado el síndrome de Couvade respondían más rápidamente al llanto del  bebé. Probablemente inducido por el aumento de prolactina que presentaban estos hombres.

¿Qué hacer?

Comunicarse con la pareja, mostrar los miedos, las dudas y sobre todo tener en cuenta al compañero en todas las decisiones que se tomen, respecto al   embarazo, parto y crianza. No suele requerir tratamiento psicológico. Un poco de comprensión y paciencia suavizaran las conductas anómalas. Por supuesto, lo último que se recomienda es bromear o ridiculizar al desconcertado varón que no comprende que le está pasando.

Todos estos síntomas desaparecen tras el nacimiento del pequeño, formando parte del cuadro anecdótico que luego podrán, papá y mamá, contar.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3628883/