Psicología Perinatal, la hermana pobre de la psicología.

 

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“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida” Viktor Frankl

Para mi la psicología perinatal es la psicología que defiende la alegría. Sin embargo,  la miro y me recuerda a  una especie de hermana pobre de la psicología. Un pariente alejado  que ni siquiera aparece en los planes de estudio, ni en las asignaturas troncales, ni en las optativas. Nuestros futuros compañeros ni siquiera saben qué es. ¿A qué se debe ese silencio? La respuesta cae  del cielo como hojas en otoño. Son cosas de mujeres. Y de personas, añado,  personas vitales, osadas y profundamente alegres.

Empecemos por la definición ¿Qué es la psicología perinatal? Una variedad de psicología orientada a la prevención, cuidado, apoyo diagnóstico e intervención en las madres, en las familias durante todo el proceso que rodea al nacimiento. Desde la concepción, embarazo, parto y puerperio.

Una definición precisa y amable que borda el papel de una modalidad psicológica que en nuestro país se encuentra en pañales.

Los procesos de maternidad se contemplan como hechos fisiológicos y sociales absolutamente normales. Cierto. Sin embargo, la experiencia de ser madre marca profunda y en ocasiones negativamente a la mujer, pareja e hijos. Un hecho cotidiano, un ritmo de paso, un cambio de rol que de forma oculta se trasforma en una pesadilla disimulada.

Y es que hay una gran diferencia entre ser mujer y ser madre. Diferencia que muchas madres, tristemente,  perciben.

 “No debemos permitir que las percepciones limitadas de otras personas nos definan” Virginia Satir.

La psicología perinatal es la gran olvidada, una disciplina velada que con ingenua ligereza se acurruca en el cajón de la comisión de género e igualdad. Una lástima, porque todos convivimos a diario con personas relacionadas con procesos de maternidad y/o paternidad. Padres, madres, hermanas, amigos, compañeros, familia y un largo etc. entran a diario en el cálido y apartado mundo de las madres y padres.

Mirando el colegio de psicología al que pertenezco, copao, y otros, encuentro áreas como intervención en catástrofes, trabajo, tráfico y seguridad, deporte y otras. Me pregunto ¿Cuántas catástrofes pueden suceder al cabo de un año en una provincia, en una comunidad, en un país?  ¿Cuántas mujeres entran en la maternidad en un día, en unas horas, en unos minutos? Las cifras, de las que tanto somos amigos, cantan. La desigualdad escuece.

En las secciones de los colegios aparecen jurídica, intervención social, educativa, entre otras. Incluso en el Colegio General de la Psicología de España, Perinatal está ausente. No existe, ni en las áreas de intervención, ni en los grupos de trabajo. La paternidad y la maternidad son invisibles, psicológicamente hablando. Con este sombrío horizonte por parte de los colegios profesionales de psicólogos, ¿Qué pueden esperar las madres, padres, mujeres en general? ¿Cómo visibilizar algo que parece ignorarse? ¿Cómo defender y cuidar la fragilidad, la alegría ?

En España existe la asociación de Psicología Perinatal desde el año 2012. Enhorabuena. Actualmente hay un master de formación en psicología perinatal. Felicito a mis compañeras por ello. Una pena  que deba de existir una especialización en algo que resulta evidente, básico,  necesario. Debería contemplarse como un pilar imprescindible en la formación académica de los psicólogos.

Ojala y algún día a la psicología perinatal la eleven a la categoría que merece y aparezca brillando en el altar de las asignaturas troncales. Ojalá y algún día comparta espacio  junto a sus hermanas mayores de las principales secciones de los colegios profesionales. Ojalá. Entonces todos, hombres y mujeres, creeremos que es posible un mundo mejor.

No es cuestión de género, aunque parezca evidente, es cuestión de sentido común, sensibilidad. “Defender la alegría de los males endémicos y de los académicos”. M. Benedetti.

 

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del caos y de las pesadillas 
de la ajada miseria y de los miserables 
de las ausencias breves y las definitivas 
defender la alegría como un atributo 
defenderla del pasmo y de las anestesias 
de los pocos neutrales y los muchos neutrones 
de los graves diagnósticos y de las escopetas 
defender la alegría como un estandarte 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los males endémicos y de los académicos 
del rufián caballero y del oportunista 
defender la alegría como una certidumbre 
defenderla a pesar de dios y de la muerte 
de los parcos suicidas y de los homicidas 
y del dolor de estar absurdamente alegres 
defender la alegría como algo inevitable 
defenderla del mar y de las lágrimas tibias 
de las buenas costumbres y de los apellidos 
del azar y también también de la alegría

Mario Benedetti